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miércoles, 1 de julio de 2009

Un día para recordar



Ayer, por primera vez, me sentí satisfecho de mi juego. No es para menos, ganamos 27-3.

Cierto es que el otro equipo era débil, pero ante ese tipo de rivales hay que demostrar que se puede jugar bien.

La temporada de softball está comenzando. Es el cuarto partido de la temporada y aun quedan muchos partidos por delante. Jugaremos, sí, ante equipos mejores, quizá ante otro equipo débil, pero creo que jugaremos sabiendo que cuando tuvimos la oportunidad hicimos las cosas bien, como debieron haber sido hechas.

Fui 5 veces al bat, 2 fueron globos que con un poco más de fuerza hubieran pasado a los jardineros, pero aún así, impulse una carrera. Los otros 3 fueron hits donde fui a la base y en cada oportunidad mis compañeros me impulsaron para anotar.

En cuanto a la defensiva, el patrón se repitió a lo largo del juego: las pelotas me llegaban a tercera, casi siempre rodando, de allí a segunda y en un par de veces a primera, para terminar en out. Al parecer ya estoy fijo en la tercera base, no lo pedí yo. El hado quiso que estuviera ahí y ahí estoy.

La apoteosis: Parte baja de la última entrada, el otro equipo al bat, un out, jugadores en primera y segunda, la bola va donde mi, la atrapo, toco tercera envió a segunda: double play.

viernes, 19 de junio de 2009

Experiencias gastronómicas: Helado de lúcuma

Esta vez se trata de algo muy diferente al dim sum, pero da la casualidad de que toca escribir nuevamente acerca de otra experiencia gastronómica.

Hace un par de días, Andreas llevó, como es su costumbre, algo para convidar en la oficina. Debido a que se volvió peruano honorífico, ahora procura comidas de aquellas regiones sudamericanas y la verdad que no nos podemos quejar. En esta ocasión nos brindó: helado de lúcuma.

La lúcuma es una fruta tropical que se cultiva en el Perú y algunos otros países. Nunca la he probado como tal, pero me dicen que es sabrosa y de consistencia parecida a la del mamey, carnosa y muy agradable al paladar. En cuanto a su sabor, sí es un tanto parecido al mamey con un toque de papaya diría yo (al menos a eso me supo el helado), realmente que cada fruta tiene su sabor muy particular y es difícil comparar, el pérsimo sabe a pérsimo, la tuna sabe a tuna, etc.

Para mantener este escrito un tanto lacónico, me limitaré a decir que al helado se le podría categorizar como ambrosía, era deleitoso y además muy bien hecho. En la oficina fue todo un éxito, de tal suerte que despareció al poco tiempo y ya estamos esperando por más.

He aquí una imagen de la lúcuma, bienvenida seas.

viernes, 6 de febrero de 2009

Semana extraña

Finalmente, con mucho esfuerzo, la mudanza terminó.

Aun quedan algunas cosas empaquetadas, pero eso es lo de menos, lo importante es que ya se entrego el viejo depa y estamos en el nuevo, aguuuusto!!!

Semana extraña reza en el título y es que lo ha sido en verdad. El lunes comenzó soleada y hoy viernes con frío y lluvias esta terminando. Yo por mi parte, el lunes no tenía los proyectos listos y hoy viernes, estoy mucho más avanzado.

Como nota curiosa, el miércoles acompañe a Miguel a ver reproductores de DVD a una tienda sumamente extraña, Ken Crane, de esas que en sus tiempos era la crema nata de los electrónicos y que hoy en día no es más que el recuerdo de épocas mejores. Digo, tampoco es que este tan tirada a la calle pero como dice el buen Miguelón: "it used to be good, now is shit". Pero esta aventura fue única. Miguel es un fanático de los electrónicos y sabe un montón del tema, sabe de marcas, de componentes, de audio, de video, etc. Y la mayoría de sus equipos son bastante costosos, digamos que al tipo le gusta lo bueno. Total que ya en la tienda nos antendio uno de esos vendedores que salen en las películas, de esos que te intentan vender algo a cualquier precio y no paran de hablar, "hardcore seller" dijo Miguel. El tipo trató de todas las maneras posibles, habidas y por haber, de venderle algo a mi conocedor amigo, pero Miguel, claramente, lo agobió con sus requerimientos, sino excéntricos, bastante difíciles de satisfacer. Al salir, Miguel me dice, "I liked the guy, he made me laugh", ja, a mi más. Fue como estar en una película ochentera.

Al final, no sé si Miguel fue realmente a buscar un reproductor o para entretenerse con el tipo o para comprobarse a sí mismo la cantidad de conocimientos que de equipos electrónicos tiene. Sea lo que fuere, yo me la pasé muy bien y me reí mucho.

Y por último no he podido terminar a Kundera, ese libro parece interminable, a ver si para lo próxima semana me lo hecho.

miércoles, 14 de enero de 2009

El arte de negociar

















Uno de los principios del arte de la negociación reza así:


Encuentra cuales son las necesidades de la otra persona y trata de satisfacerlas sin perder de vista tus propios objetivos

¿A qué viene esto? A que ayer, se suscitó un debate debido a una situación no hipotética en que se vio envuelto uno de mis compañeros.

Para proteger la identidad del personaje en cuestión, cambiaré significativamente su nombre.

El comienzo, la pregunta inicial
Aguzado Puntiagudo llega a mi lugar y me dice, Supongamos que quieres una tele extra para tu casa y alguien se ofrece a darte una, grande pero arcaica, ¿la aceptarías? A lo que respondí, ¿Para qué quieres otra tele?

Los Argumentos
Bueno, es que una tele extra nunca esta de más, ¿cuántas tienes?, Dos, ¿y necesitas otra?, No es que yo la necesite, más bien, mi esposa la quiere, Ahh ¿y porqué no compras una de pantalla plana?, Mmmm, es que realmente no la quiero yo, sino que la amiga de mi esposa ya no la necesita y se la regaló, Ya veo, Además, Tendría que ser yo quien fuera a recogerla, Eso sí que sería un engorro, tendría que ir a conseguir la camioneta de mi hermano para transportarla, seguido de eso, ir a buscar la tele, cargarla y meterla a la camioneta, y tu sabes lo pesadas que son esos televisores viejos, Si lo se, Después, bajar la tele de la camioneta y subirla a mi apartamento, y como en dos semanas me mudo, tendría que repetir el proceso, ahh y aparte de eso conseguir un mueble para poner el enorme aparato, para lo que tendría que volver a repetir el proceso antes mencionado, pero esta vez para el mueble, Efectivamente suena como bastante trabajo, Eso sin mencionar el trabajo necesario que se requeriría para deshacerme de el aparto cuando ya no lo necesite más. Joder.

El meollo del asunto
La cosa es que si no la consigo, mi esposa se molesta conmigo y si la consigo yo me molesto con ella, Ya veo, No hay puntos intermedios, ¿No los hay?, No, especialmente después de tanto tiempo de casados, las cosas son como son, ¿Siempre será así?, Siempre.

El sondeo
Se consultó la cuestión con varios otros compañeros, y como en todo, algunos opinaron a favor de la televisión, otros en contra. O sea, no sirvió de nada el sondeo, más que para darnos cuenta de lo que ya de antemano se sabía, que era inútil sondear el asunto.

Conclusión
Definitivamente en este caso, no hubo arte de negociación por ningún lado. Ambas partes aparentemente son herméticas y no quieren ceder ni un solo palmo. Ahora, de qué vale conocer las necesidades del otro si no se piensa más que en satisfacer las propias, la respuesta es obvia, de nada. La teoría sólo es buena si se lleva a la práctica.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Federico Navidad



Así fue como nombramos al árbol de Navidad que Sarah compró.

El día de ayer, después del festín que nos dimos, Mureed y yo accedimos a la petición de Sarah de acompañarla a conseguir su ansiado árbol navideño. La cosa es que estaba lloviendo bastante, y había que no sólo que comprarlo, sino instalarlo en su casa. Convenientemente, de esto último, nos vinimos a enterar en el camino.

Bajo una lluvia copiosa, fuimos a Ralphs a buscarlo. Los arboles estaban por fuera de la tienda, eran al rededor de unos quince o veinte arboles navideños empapados por la lluvia. Algunos amarrados como rollo con un cordón, de tal forma que resultaría más fácil transportarlo, otros simplemente estaban parados allí como arboles navideños. Sin importar la lluvia, entramos a la tienda con paso apresurado, compramos dos bolsas de doritos, pagamos el árbol y salimos de la tienda. Una vez estuvimos afuera, para nuestra sorpresa, el dependiente que supuestamente nos iba a ayudar con el árbol nunca se apareció, me imaginó que no se quería mojar.
Un guardia nos ayudo a subir el árbol sobre la parrilla del auto, lo semi amarre, le agradecimos su ayuda al guardia y nos fuimos.


Lo mejor estaba por comenzar. Dado que esta era mi primera vez en estas andanzas, desconocía los pormenores del asunto, que conocería en cuanto llegamos al departamente de Sarah cuando nos dijo:
- Ahora si, a instalarlo en la base.
Primeramente, había que quitar las tablas que servían de base para el árbol, dos maderos en forma de cruz clavados al tronco con cuatro clavos gruesos. Sarah, mujer precavida, tenia a la mano una caja con herramienta de donde saco un martillo. Para tratar de quitar la base, martillé las maderas un par de veces sin éxito. Mureed al ver que no martillaba lo suficientemente fuerte, me quitó el martillo y en menos de 1 minuto había conseguido romper las maderas, los clavos seguían en su lugar. Era necesario quitarlos ya que de otra forma estorbarían y el tronco no quedaría fijo en la base que Sarah tenia preparada.


Después de 10 minutos de forcejear con los clavos, logre quitar tres, el restante no hubo manera de sacarlo por lo que se procedió a clavarlo al tronco. Cuando pensamos que la misión estaba completada, error, aún era necesario cortar 3 ramas de la parte de abajo del tronco ya que de otra forma el árbol no entraría a la base. Con un cuchillo de cocina, transcurridos otros 5 o 6 minutos de sudar serruchando, el éxito se veía venir. Ahora sólo faltaba acomodar el árbol en la base, atornillar los soportes y esperar que una vez se hubiera completado la tarea, Sarah gritara: "It´s so cute!!!".

La verdad que me sentí bien de haber contribuido a tan noble causa, un trabajo en equipo sin duda alguna. Queda la experiencia de saber como instalar un árbol de navidad natural, y de no confiar que el dependiente, especialmente en un día de lluvia, aunque este diga que te va a ayudar, vendrá.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Desayuno at the plaza


El día de hoy, dejando fuera el hecho de que en cuanto salí con mi bici del apartamento comenzó a llover y no escampó en todo el camino, ha sido excelente.

Como parte de las celebraciones navideñas, la gente del Fox Plaza (el edificio donde trabajo), ofrece un desayuno anual para los que laboramos aquí, así que todos podemos participar. La dinámica del asunto es de la siguiente manera: En el área del lobby, tanto en el ala este como en el ala oeste, instalan cuatro mesas, dos a la diestra y dos a la siniestra, teniendo así cuatro grupos de cuatro mesas. Tomando como ejemplo uno de los grupos, encontramos sobre una de las mesas, fruta, tomate con pepino y cebolla, bagels, mini muffins, mermelada, galletas, pastelillos y queso crema de diferentes tipos. En la otra, se dispuso que hubiera dos tipos de quiché, uno vegetariano, el otro no; además hay papas con vegetales sazonadas. Las jugos de naranja, leche y café, ya sea regular o descafeinado, se pueden encontrar en el centro del pasillo que conecta las dos alas anteriormente mencionadas.

Para cuando yo llegué, que fue por ahí de las ocho y media, ya había gente comiendo, otra haciendo fila y otra más preparándose para una u otra cosa, como en mi caso.
Según planeado el día anterior, íbamos a bajar exactamente a las
ocho y media, comer hasta quedar bastante bien, luego subir nuevamente, volver a bajar justo a las diez con veinte (ya que a las diez con treinta dejaban de servir), comer de nuevo hasta volver a quedar bastante bien, y después decidir si comeríamos o no.

Pues bien, como ya dije, llegué por ahí de las ocho y treinta, así que asumí que la banda estaría por allí comiendo, por lo cual me forme en una de las ocho mesas, me serví un par de quichés, papas sazonadas, medio bagel con queso crema y mermelada de fresa y para rematar, fui por un jugo de naranja. No fruta, no galletas, no tomate, cebolla o pepinos y no mini muffins, eso sería para después.

Llegué a la oficina y no había nadie.

Pensé, quizá estén abajo engullendo lo que yo deje para después. No fue así. Uno de los "compeidres" se reportó enfermo y los otros esperaban por el resto de nosotros. Así que por eso de las nueve con cincuenta, casi diez, volvimos a ir al ataque, pero esta vez sin piedad. Repetí una ración similar a la comida con anterioridad. Para esto ya se nos habían unido dos más al grupo, y cabe decir que tenían intenciones similares a las mías. Después de el segundo plato, para no sentirme tan mal, fui por algo de fruta para rematar. Al final todo salio casi como se había planeado y la misión fue exitosa. Panza llena corazón contento.

Y fue así que dio comienzo este lluvioso día de Diciembre, pero aún quedarían sucesos que narrar...

jueves, 11 de diciembre de 2008

El rescate de un colibrí


Sin duda alguna, la monotonía se rompe con cosas inesperadas.
Hoy mientras nos dirigíamos al gimnasio Mureed y yo, notamos algo en el piso, en el camino hacia el lote que esta entre el edificio y los matorrales adyacentes, yacía inerte una bolita de plumas. Nos acercamos con cuidado para ver que podía ser lo que tan inusualmente estaba colocado ante nuestros ojos, ya de más cerca, pudimos ver que era un pajarito, y lo sorprendente no fue tanto el hecho de que un pajarito estuviera tirado en el suelo, porque más de una vez se ha visto que los pajaritos caigan de sus nidos, sino el tipo de pajarito que era: un colibrí.

Para empezar no todos los días se ven colibrís, y cuando se dejan ver, si, ellos deciden cuando quieren ser vistos, debido a lo rápido que se desplazan en el aire, no se les puede aproximar ni a un par de metros.

Cuando estábamos en cuclillas y a menos de medio metro de él, notamos que no podía moverse, parecía como si estuviera atolondrado. Así que mientras lo tomaba en mis manos hizo un esfuerzo vano por volar, aparentemente estaba muy débil. Cuestionando las posibles causas de por qué estaba tirado en medio del camino, concluí, que lo más probable era que se hubiera estrellado contra el edificio, porque las ventanas de este, como de muchos otros, parecen espejos, y se sabe que más de una vez algún pájaro se ha proyectado contra los ventanales de las construcciones altas.

No sabiendo que hacer, lo mejor era llevarlo arriba. Sabíamos que Raymond era muy bueno con los animales y en caso de que no supiera que hacer, quizá los demás sabrían. Entramos nuevamente al edificio, subimos en el elevador hasta el piso 15 y llegamos a donde aún estaba el resto del clan. Lo primero que les dije era que necesitábamos su ayuda, al ver que traía algo atrapado entre mis manos, pues estaba de cierta forma aprisionando al pobre colibrí, pero eso si, con mucho cuidado, Sarah salio corriendo, se sabe que por naturaleza la gente teme a lo desconocido, y como se comprobó, al grado de salir corriendo. Les informe de nuestro hallazgo e hice entrega del pequeño plumado a Raymond. Inmediatamente toda clase de teorías surgieron, aparentemente a la hora de opinar todos tenemos algo que decir. Primero, la cuestión de que el agua con azúcar les gusta a los colibrís, después, cuestionaron mi buen juicio de haberlo llevado a la oficina en lugar de haberlo dejado abajo, seguido de eso, que porque no lo conservábamos en una jaula para tenerlo en la oficina, y así siguieron surgiendo toda clase de comentarios y recomendaciones para el buen cuidado de un colibrí atolondrado por los avatares cotidianos, o más bien, según mi teoría, por una ventana que se atravesó en su camino.

Total que decidimos llevarlo abajo para ponerlo en un sitio seguro y quizá de esta manera se animaría a volar. Lo que si no he mencionado, es que nuestro nuevo amigo alado tenia su ojo izquierdo sumamente hinchado. Si los pájaros pudieran sostener peleas de box, se diría que este venia de una de ellas, porque se veía bastante mal.

Estuvimos un rato fuera del edificio viendo que hacer con el pobre pajarillo. Unos ya se querían ir a comer, otros querían aventarlo en el aire para que se viera obligado a volar, hubo inclusive un comentario de llevarlo a comer con nosotros, que a lo mejor le gustaba el pollo, joder.
Después de 10 o 15 minutos de no saber que hacer con él, notamos que se comenzaba a recuperar o más bien a desaturdir. A pesar de que se le veía muy cómodo en la mano de Raymond, quién comprobó que si es bueno con los animales, se determinó dejarlo en algún lugar con sombra para que descansara, Raymond se puso de rodillas para colocarlo en el suelo y en eso volvió a hacer un intento de volar, Raymond le dejó ir pero regresó a su rodilla, todos exclamaron victoriosos, cinco segundos después, otro intento, y otro, y otro más, y finalmente, voló.

Al principio volaba como si estuviera desorientado, pero conforme lo hacía mejoraba cada vez más. Hubo un sentimiento de alegría colectiva, unos porque finalmente podían ir a comer y para algunos de nosotros, por el simple hecho de poder ver volar de cerca a tan magnifica criatura.