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viernes, 19 de junio de 2009

Being there


Esta semana, después de no ir por 2 semanas seguidas a clases, acudí nuevamente.

Según yo iba para despedir el curso, fui miércoles y jueves. Aunque, tomando en cuenta que el nuevo curso comienza dentro de una semana, para luego concluir nuevamente después de cinco, no fue tan despedida como lo supuse. La despedida será después, esto fue más bien un breve receso.

El jueves, o sea ayer, vimos una película un tanto rara: "Being there". Según mi maestra es un clásico en Estados Unidos. Le platiqué a la banda en la oficina y la mayoría no tenía idea de lo que estaba hablando, así se demuestra una vez más que el gusto se rompe en géneros, y que lo que es conocido para unos es desconocido para otros.

Ahora, no es que la película sea mala, de hecho hay unos diálogos interesante, más bien la trama es poco verosímil y con sucesos extraños.

Trata de un tipo llamado Chance que durante toda su vida cuido de un viejo, jamás salio a la calle y su únicas distracciones eran la jardinería y ver televisión. Al morir el viejo, Chance y una mujer que limpiaba la casa son echados a la calle, por lo que Chance tiene que salir por primera vez al mundo exterior, pero debido a que toda su vida vivió enclaustrado, no tiene la menor idea de las cosas que ve, piensa que el mundo es un gran televisor y que con un clic en su control remoto puede cambiar las cosas que ve.

Uno pensaría que la película seguiría hasta el final con la cuestión del tipo desorientado queriendo cambiar las escenas de la vida, pero no es así.

La película toma un rumbo inesperado cuando Chance es golpeado por un lujoso vehículo en cuyo interior viajaba la esposa de un importante hombre de negocios, que posteriormente se convierte en protector e íntimo amigo de Chace, a tal grado, que es invitado a una plática privada con el presidente mismo, donde se le presenta como amigo muy querido del magnate.

Lo curioso de todo este asunto es que Chance de lo único que habla es de jardineria y cuando la gente lo escucha, piensan que esta hablando metafóricamente y que es sabio en gran manera.

El presidente lo cita textualmente en uno de sus discursos por lo que es invitado a un show de televisión donde le cuestionan de economía y política, y claro, responde como de costumbre: hablando acerca de jardinería. La gente comienza hablar de lo misterioso y taciturno que es, quieren conocer de su pasado, saber de dónde proviene, cuáles son sus nexos con el millonario y de cómo es que nadie había escuchado hablar de él.

Viendolo desde un punto de vista cultural y dado que fue parte de la clase, estuvo bien, pero para nada la recomiendo. Como ya comenté, no es que sea mala, pero la verdad que hay mejores cosas que ver, o de plano, que no ver.

martes, 6 de enero de 2009

De vuelta a la escuela...

Ayer, mientras me encaminaba hacia la escuela, pensaba en lo tedioso que es asistir dos horas y media cuatro veces por semana, de lunes a jueves, a la clase de inglés. No es que todas las semanas acuda a cada uno de los días de clase, pero al menos dos veces por semana sí. Tengo ya año y medio yendo a clases, y aun y cuando la euforia de los primeros días ya pasó, admito que me han ayudado grandemente, especialmente en gramática y mi pronunciación.

La escuela a la que asisto tiene cinco niveles. El verano que llegué a Los Ángeles, estuve por dos días en el nivel cinco. Me sentía un tanto incomodo allí, no tanto porque no entendiera lo que el maestro decía sino porque a la hora de escribir sentía que me faltaba algo. Así que, humildemente, decidí probar el nivel tres, donde estuve por espacio de cinco semanas antes del receso de verano. Fue allí donde me di cuenta que mucha gente en Los Ángeles, tiene dos trabajos, uno de actuación y alguno otro para sostenerse mientras actúa. Un ex profesor de tercer nivel, Mike Kimmel, es una de esas gentes, aunque en este caso la actuación sostiene a la enseñanza, tiene más de cuarenta películas en su haber, no muy buenas, pero películas al fin.

Continuando con la cuestión de la escuela, decía que no hay nada de malo con el nivel tres, excepto que para lo que yo necesitaba era un tanto lento, por lo que en septiembre de ese mismo año, ingresé al nivel cuatro, gramática pura, justo lo que quería.

Un año entero estuve en el nivel cuatro. Me ayudó muchísimo, sobretodo con gramática y modismos. Tuve dos excelentes maestras, una de ellas inclusive tiene un doctorado en literatura. A lo que viene este último comentario es justamente a que, se podría pensar que los maestros de ESL son maestros de segunda, pero no, son bastante preparados y muy buenos en lo que hacen.

Finalmente, en septiembre pasado, ingresé a las filas del nivel último, el quinto.

Las clases comenzaron ayer después del receso de Navidad, aún y cuando ya estoy un poco hastiado de ellas, quiero seguir yendo ahora que tengo tiempo y no muchos compromisos. No cabe duda que el aprender nunca termina.

Además, en este nivel, hay gente interesarte; en el que si bien es cierto que entran y salen personas, acuden y dejan de acudir, también es cierto que en la amalgama de sus congéneres se encuentra su riqueza. Hay japoneses, franceses, israelíes, iraníes, brasileños, italianos, rusos, mexicanos, salvadoreños, taiwaneses, alemanes, españoles ,etc., los hay rabinos, actores, actrices, reporteros, investigadores, diplomáticos, niñeras, empresarios, doctores, amas de casa, economistas, estudiantes, y no dudo que algún faquir; de todos los gustos, sabores y olores.

Ya Esther, mi maestra, dijo que leeríamos The pearl de John Steinbeck. No me entusiasmó mucho la idea dado que ya leí ese libro y no me gustó realmente. Pero al mal tiempo buena cara, veremos que provecho le sacamos al nobel del 62. Al menos determinar más concienzudamente que fue lo que realmente no me gustó y comentarlo en un futuro.