En el ala izquierda norte del segundo piso de la biblioteca, casi en los anaqueles finales―quizá el ante penúltimo antes de las mesas―están situados algunos libros en español. Allí, en la parte central del anaquel, donde se encuentran libros de García Marquez, Carlos fuentes, y otros autores latinoamericanos, justo al lado derecho de la sección dedicada a Sartre (ignoro porque colocaron a Sartre ahí) , está el libro que, con un separador adhesivo de color verde, marca la página exacta donde me quede la última vez que lo leí.
El libro resulto ser la segunda parte de una antología de cuentos hispanoamericanos―la primera parte no la encontré. Comencé leyendo la Leyenda de Tatuana de Miguel Angel Asturias; después, continué con un cuento corto de Alejo Carpentier del cual no recuerdo el título y que por cierto deje inconcluso. Lo que sí recuerdo, es que era un poco complicado de leer por el lenguaje tan aderezado que Carpentier utiliza. Suerte que cada cuento viene acompañado de una introducción del antólogo que explica más o menos el significado, de otra manera resultaría difícil entenderlo (de hecho el cuento de Asturias tampoco es tan digerible).
Ahora estoy esperando una oportunidad para volver y terminar, quizá no la antología completa, pero al menos el cuento que deje ubicado.
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miércoles, 3 de marzo de 2010
viernes, 5 de febrero de 2010
Las lineas de la mano
De una carta tirada sobre la mesa sale una línea que corre por la plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para descubrir que la línea continúa por el piso de parqué, remonta el muro, entra en una lámina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda de una mujer reclinada en un diván y por fin escapa de la habitación por el techo y desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla a causa del tránsito, pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús estacionado en la esquina y que lleva al puerto. Allí baja por la media de nilón cristal de la pasajera más rubia, entra en el territorio hostil de las aduanas, rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor y allí (pero es difícil verla, sólo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al barco de turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de primera clase, salva con dificultad la escotilla mayor y en una cabina, donde un hombre triste bebe coñac y escucha la sirena de partida, remonta por la costura del pantalón, por el chaleco de punto, se desliza hacia el codo y con un último esfuerzo se guarece en la palma de la mano derecha, que en ese instante empieza a cerrarse sobre la culata de una pistola.
Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas, 1962
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Recuento literario temprano en vísperas del año nuevo
No quiero esperar hasta el final de año para hacer un recuento de los descubrimientos literarios logrados en este 2009. Por lo que, he aquí, un recuento literario temprano en vísperas del año nuevo.
Menciono que no quiero esperar a fin de año principalmente por tres razonamientos. Primero, esta vez me ha tomado más de un mes volver al blog, y quizá no encuentre las ganas de hacerlo antes de año nuevo. Me sería fácil argüir falta de tiempo, pero para ser sincero es más bien falta de ganas, o simplemente falta de determinación. Segundo, tengo visitas en un par de semanas porque lo que me será difícil sentarme a escribir lineas similares a estas aun y cuando tuviera la intención de hacerlo. Y por último, tengo que terminar mi ensayo final para la materia de Inglés; además, también tendré que estudiar para el examen final que tendré en tres semanas. Así que, habiendo expuesto mis argumentos, encuentro si no válido, al menos una tentativa para justificar estas lineas.
La mayor parte de los autores que leí en este año fueron nuevos para mí, y aunque volví a leer algo de Saramago y Goldstein, también me rencontré con Rulfo, Márquez y Neruda; la serie Millenium de Larsson añadió suspenso a mis lecturas; y por supuesto, descubrí a Borges, Bioy Casares y Kundera.
Hubo también otras lecturas gratas. La soledad de los números Primos de Paolo Giordano tuvo un excelente final; Un grito de amor desde el centro del mundo de Kyoichi Katayama fue de lo más conmovedor que he leído; Nickel and Dimed de Ehrenreich me pareció interesante y revelador; y aunque en un principio califiqué de porquería la novela Estrella distante de Bolaño, ahora entiendo que el libro no es tan malo —quizá fue una epifanía que demoro en llegar.
El autor que más me impacto este año fue Borges. A pesar de haber leído solamente Ficciones y El libro de Arena, encuentro que no hay parangón para su imaginación, manejo del lenguaje e inteligencia. El tipo exuda literatura en cada frase. Sin duda es un genio.
En este año he combinado la lectura electrónica con la tradicional, si no me equivoco leí siete libros en el reader. El resto fueron libros que ya tenía, o saqué de la biblioteca, o adquirí nuevos. El próximo año será más o menos similar, ora leyendo en papel, ora leyendo digital.
También tengo algunos libros comenzados esperando a que los termine (bueno, no se si están esperando a que los termine, más bien yo los quiero terminar) entre esos: Rayuela de Cortazar, Casi un Objeto de Saramago, y Las fabulas de Samaniego. No creo posible terminarlos todos antes de navidad, quizá uno o dos. Será para el próximo año.
Otro aspecto que vale la pena mencionar, es que mi lectura se ha vuelto más ecléctica; he combinado poesía, cuentos cortos, lecturas de carácter social, libros religiosos, y hasta hubo novela gráfica por ahí. No han sido solamente novelas las que he leído, y de algún modo concertar diferentes géneros literarios enriquece y hace aún mas interesante al hábito de la lectura.
Lo que sí tengo que leer en los próximos días es una antología de cuentistas mexicanos que saqué que la librería, esta por vencerse y tengo que devolver el libro. Se ve prometedor: 20 cuentos por 20 cuentistas mexicanos. No están todos, pero sí algunos de los más importantes.
En fin, ha sido un buen año. El próximo lo comenzaré con renovada lozanía y haciendo gala de mis nuevas técnicas de lectura rápida. Vaya, con el firme propósito de leer más y mejor.
jueves, 20 de agosto de 2009
30 minutos
Llegamos con 5 minutos de antelación y ya había gente en el lugar. Hago mis últimos estiramientos, -siempre hay que calentar un poco o se corre el riesgo de una lesión -me digo a mi mismo mientras estiro mis piernas-. Un calambre intempestivo como el de hace tres semanas puede arruinarlo todo.
Estoy listo para comenzar. Anuncian la salida: -salga el grupo de los que van por diez kilómetros-, el siguiente grupo: -los que van por cinco millas-, al final el mio, los que vamos por cinco kilómetros.
Conseguí seguir el ritmo de Raymond y correr junto con él hasta la mitad de la carrera, antes de iniciar le había dicho que trataría de hacerlo. Después, poco a poco, la distancia fue acrecentándose, primero un metro, luego dos, -me duele un poco el abdomen, -pienso mientras respiro cada vez con mas dificultad. Llegamos a la calle 18; hay que dar vuelta. Cinco metros, luego diez. Trato de controlar la respiración, -acuérdate de lo que dijo el tipo de running mechanics: "corre con todo el cuerpo", movimiento de brazos controlado sin ladear el pecho, tratar de dar treinta pasos en diez segundos, levantar las piernas para que la cintura trabaje. Braceo, controlo la respiración, corro con todo el cuerpo...
Me siento cansado, Raymond me aventaja casi doscientos metros. Continuo por la calle que ahora proyecta una ligera pendiente por 4 o 5 calles más, luego, de bajada hasta la meta. Paso a un tipo de pelo cárdeno, gafas negras, guantes de látex, chaleco de pescador, bermudas y zapatos tenis, a excepción de los calcetines blancos, el resto del atuendo era color caqui, con una de sus manos sostenía una botella con agua mientras avanzaba en dirección opuesta a mí, caminaba con precaución, como queriendo completar algo.
Me sorprende haber captado tanto detalle, especialmente cuando vengo casi con el corazón de fuera por la agitación, y teniendo menos de diez o quince segundos para apreciar al personaje.
Me recupero, me invade un renuevo de energía, no siento más dolor, no pienso más, ya no voy trotando, ahora corro, corro como otrora lo hacia. Vuelvo a estar allí, en la pista del estadio, 4 años atrás, solo, pasadas las nueve de la noche, corro a media luz, a un promedio de 2:07 por vuelta, soy el último que queda, los demás se han ido. La pista desierta para mí.
Reduje la distancia que me separaba de Raymond; ahora estoy a cien metros. Una calle más, sólo una calle más, quizá lo logre. Dobló en la esquina para detenerme por fin. Termine, extrañamente no me siento exhausto, sólo un poco agitado, busco a Raymond, -¿cual es el tiempo? -le pregunto-, 29 algo. No importa nada más.
Busco un vaso para apresurarme un trago de agua, el agua siempre esta allí después de la carrera. Mi pulso ha bajado. Bebo despacio. El tiempo, -pienso- fue menos de 30.
Estoy listo para comenzar. Anuncian la salida: -salga el grupo de los que van por diez kilómetros-, el siguiente grupo: -los que van por cinco millas-, al final el mio, los que vamos por cinco kilómetros.
Conseguí seguir el ritmo de Raymond y correr junto con él hasta la mitad de la carrera, antes de iniciar le había dicho que trataría de hacerlo. Después, poco a poco, la distancia fue acrecentándose, primero un metro, luego dos, -me duele un poco el abdomen, -pienso mientras respiro cada vez con mas dificultad. Llegamos a la calle 18; hay que dar vuelta. Cinco metros, luego diez. Trato de controlar la respiración, -acuérdate de lo que dijo el tipo de running mechanics: "corre con todo el cuerpo", movimiento de brazos controlado sin ladear el pecho, tratar de dar treinta pasos en diez segundos, levantar las piernas para que la cintura trabaje. Braceo, controlo la respiración, corro con todo el cuerpo...
Me siento cansado, Raymond me aventaja casi doscientos metros. Continuo por la calle que ahora proyecta una ligera pendiente por 4 o 5 calles más, luego, de bajada hasta la meta. Paso a un tipo de pelo cárdeno, gafas negras, guantes de látex, chaleco de pescador, bermudas y zapatos tenis, a excepción de los calcetines blancos, el resto del atuendo era color caqui, con una de sus manos sostenía una botella con agua mientras avanzaba en dirección opuesta a mí, caminaba con precaución, como queriendo completar algo.
Me sorprende haber captado tanto detalle, especialmente cuando vengo casi con el corazón de fuera por la agitación, y teniendo menos de diez o quince segundos para apreciar al personaje.
Me recupero, me invade un renuevo de energía, no siento más dolor, no pienso más, ya no voy trotando, ahora corro, corro como otrora lo hacia. Vuelvo a estar allí, en la pista del estadio, 4 años atrás, solo, pasadas las nueve de la noche, corro a media luz, a un promedio de 2:07 por vuelta, soy el último que queda, los demás se han ido. La pista desierta para mí.
Reduje la distancia que me separaba de Raymond; ahora estoy a cien metros. Una calle más, sólo una calle más, quizá lo logre. Dobló en la esquina para detenerme por fin. Termine, extrañamente no me siento exhausto, sólo un poco agitado, busco a Raymond, -¿cual es el tiempo? -le pregunto-, 29 algo. No importa nada más.
Busco un vaso para apresurarme un trago de agua, el agua siempre esta allí después de la carrera. Mi pulso ha bajado. Bebo despacio. El tiempo, -pienso- fue menos de 30.
miércoles, 1 de julio de 2009
Un día para recordar
Ayer, por primera vez, me sentí satisfecho de mi juego. No es para menos, ganamos 27-3.
Cierto es que el otro equipo era débil, pero ante ese tipo de rivales hay que demostrar que se puede jugar bien.
La temporada de softball está comenzando. Es el cuarto partido de la temporada y aun quedan muchos partidos por delante. Jugaremos, sí, ante equipos mejores, quizá ante otro equipo débil, pero creo que jugaremos sabiendo que cuando tuvimos la oportunidad hicimos las cosas bien, como debieron haber sido hechas.
Fui 5 veces al bat, 2 fueron globos que con un poco más de fuerza hubieran pasado a los jardineros, pero aún así, impulse una carrera. Los otros 3 fueron hits donde fui a la base y en cada oportunidad mis compañeros me impulsaron para anotar.
En cuanto a la defensiva, el patrón se repitió a lo largo del juego: las pelotas me llegaban a tercera, casi siempre rodando, de allí a segunda y en un par de veces a primera, para terminar en out. Al parecer ya estoy fijo en la tercera base, no lo pedí yo. El hado quiso que estuviera ahí y ahí estoy.
La apoteosis: Parte baja de la última entrada, el otro equipo al bat, un out, jugadores en primera y segunda, la bola va donde mi, la atrapo, toco tercera envió a segunda: double play.
viernes, 5 de junio de 2009
El reencuentro

Hoy me reencontre, gracias a Facebook, con una vieja amiga. Tenía casi 12 años sin saber de ella y hoy fue el primer día que pudimos platicar un poco para ponernos al corriente.
Pasa el tiempo y dejamos de ver a personas que fueron importantes en nuestra vida. Pero las grandes amistades trascienden fronteras, lenguajes y sobre todo, al tiempo.
Es increíble como se van los días sin procurar a aquellas personas que estimamos, que son o fueron cercanas a nosotros. Y a pesar de que hoy más que nunca tenemos extraordinarios medios de comunicación, como nunca antes, es cuando menos estamos en contacto unos con otros.
Quizá no para todos es así, pero al menos en mi experiencia lo ha sido. Vaya, y no es que nunca haya pensado en esto anteriormente, de hecho algunas veces he hecho alguna llamada para saludar a algún amigo, algún familiar del que hace mucho no se , pero, todo queda en momentos y no en un constante, algo que siempre se haga con regularidad.
Por eso, de ahora en adelante, al menos una vez cada día, voy a hacer el propósito de hacer alguna llamada, enviar un correo, quizá un mensaje por Facebook para saludar, felicitar, decir un simple ¿cómo estas?, ¿que has hecho?, algo que deje ver mi interés por los demás.
Vere que tal me va con esta noble causa. Después de todo, sin querero, hoy comencé.
lunes, 2 de marzo de 2009
El predicador
Hacia tiempo que no tenía un fin de semana tan variado y lleno de actividades. Pero en esta publicación me enfocare en hablar de lo que me sucedió ayer por la tarde: conocí a un predicador callejero.
Y no fue que lo conociera mientras él predicaba, más bien la situación fue la siguiente: Durante la semana pusimos a la venta un teléfono de Sprint que ya no estábamos usando. El día de ayer, Kath recibió una llamada de una persona que estaba interesada, pero esta persona, quería que fuéramos a una tienda de Sprint para verificar que el teléfono estuviera funcionando bien y que no hubiera sido reportado como robado. Al parecer había tenido una mala experiencia con otro teléfono que compró, y cuando intento activarlo se dio cuenta que alguien lo había reportado, por lo que no pudo activar nada de nada y sí, perdió su dinero. Por eso, debido a lo que le pasó, quería cerciorarse de que todo estuviera en orden. La verdad que lo entendí, yo habría querido hacer lo mismo.
Nos encontramos con él en la gasolinera que está a contra esquina de los departamentos. Venía en un civic rojo bastante viejo, y por lo que se podía ver por fuera del carro, repleto de toda clase de cosas en su interior. El tipo era un afroamericano de un metro ochenta, tenía puestos unos enormes y cuadrados lentes con aumento. En general su apariencia estaba un poco desaliñada. Una playera sucia y rota a la altura del abdomen, unos pantalones deportivos y zapatos casuales. Pero eso sí, tenía una especie de mirada compasiva y una sonrisa sincera. De esa clase de personas que cae bien a primera vista.
Nos pusimos en marcha y nos siguió en su carro hacia el centro comercial, donde se supone habría una tienda de Sprint. Craso error. Al llegar, descubrimos que donde antes estaba Sprint ahora estaba un lugar de masajes chinos. Por suerte, nuestro amigo busco en el navegador de su teléfono y encontró el número de otro tienda no muy lejos de ahí. Llamamos para confirmar la dirección y nos fuimos a buscarla, llegamos al lugar, esperamos a que nos atendieran y una vez hubo verificado que todo estaba en orden con el teléfono nos pago y nos fuimos.
Lo peculiar de toda esta historia de idas y vueltas, no es la historia en sí, sino el oficio de nuestro comprador de teléfonos, el tipo resultó que era un predicador callejero. Y este hecho, al menos para mí, es algo portentoso.
Epílogo
Dentro de las tantas cosas que conversamos, le pregunté, "¿por qué es que predicas en la calle?", y él contestó, "es donde la gente está". Por fútil que parezca su respuesta, conlleva una un significado de importancia extraordinaria. Yo me digo cristiano y no soy capaz de hacer cosas mucho más simples, no se diga predicar en la calle.
Al parecer él no tenia horario para su trabajo, y cuando estábamos dentro de la tienda nos citaba algunos versículos de memoria. De cualquier forma, su sonrisa decía más que mil palabras.
Antes de marcharnos, nos agradeció por nuestro tiempo y por ser pacientes, pero en realidad, por alguna razón, sentí que yo debí haberle agradecido por el suyo.
Y no fue que lo conociera mientras él predicaba, más bien la situación fue la siguiente: Durante la semana pusimos a la venta un teléfono de Sprint que ya no estábamos usando. El día de ayer, Kath recibió una llamada de una persona que estaba interesada, pero esta persona, quería que fuéramos a una tienda de Sprint para verificar que el teléfono estuviera funcionando bien y que no hubiera sido reportado como robado. Al parecer había tenido una mala experiencia con otro teléfono que compró, y cuando intento activarlo se dio cuenta que alguien lo había reportado, por lo que no pudo activar nada de nada y sí, perdió su dinero. Por eso, debido a lo que le pasó, quería cerciorarse de que todo estuviera en orden. La verdad que lo entendí, yo habría querido hacer lo mismo.
Nos encontramos con él en la gasolinera que está a contra esquina de los departamentos. Venía en un civic rojo bastante viejo, y por lo que se podía ver por fuera del carro, repleto de toda clase de cosas en su interior. El tipo era un afroamericano de un metro ochenta, tenía puestos unos enormes y cuadrados lentes con aumento. En general su apariencia estaba un poco desaliñada. Una playera sucia y rota a la altura del abdomen, unos pantalones deportivos y zapatos casuales. Pero eso sí, tenía una especie de mirada compasiva y una sonrisa sincera. De esa clase de personas que cae bien a primera vista.
Nos pusimos en marcha y nos siguió en su carro hacia el centro comercial, donde se supone habría una tienda de Sprint. Craso error. Al llegar, descubrimos que donde antes estaba Sprint ahora estaba un lugar de masajes chinos. Por suerte, nuestro amigo busco en el navegador de su teléfono y encontró el número de otro tienda no muy lejos de ahí. Llamamos para confirmar la dirección y nos fuimos a buscarla, llegamos al lugar, esperamos a que nos atendieran y una vez hubo verificado que todo estaba en orden con el teléfono nos pago y nos fuimos.
Lo peculiar de toda esta historia de idas y vueltas, no es la historia en sí, sino el oficio de nuestro comprador de teléfonos, el tipo resultó que era un predicador callejero. Y este hecho, al menos para mí, es algo portentoso.
Epílogo
Dentro de las tantas cosas que conversamos, le pregunté, "¿por qué es que predicas en la calle?", y él contestó, "es donde la gente está". Por fútil que parezca su respuesta, conlleva una un significado de importancia extraordinaria. Yo me digo cristiano y no soy capaz de hacer cosas mucho más simples, no se diga predicar en la calle.
Al parecer él no tenia horario para su trabajo, y cuando estábamos dentro de la tienda nos citaba algunos versículos de memoria. De cualquier forma, su sonrisa decía más que mil palabras.
Antes de marcharnos, nos agradeció por nuestro tiempo y por ser pacientes, pero en realidad, por alguna razón, sentí que yo debí haberle agradecido por el suyo.
viernes, 6 de febrero de 2009
Semana extraña
Finalmente, con mucho esfuerzo, la mudanza terminó.
Aun quedan algunas cosas empaquetadas, pero eso es lo de menos, lo importante es que ya se entrego el viejo depa y estamos en el nuevo, aguuuusto!!!
Semana extraña reza en el título y es que lo ha sido en verdad. El lunes comenzó soleada y hoy viernes con frío y lluvias esta terminando. Yo por mi parte, el lunes no tenía los proyectos listos y hoy viernes, estoy mucho más avanzado.
Como nota curiosa, el miércoles acompañe a Miguel a ver reproductores de DVD a una tienda sumamente extraña, Ken Crane, de esas que en sus tiempos era la crema nata de los electrónicos y que hoy en día no es más que el recuerdo de épocas mejores. Digo, tampoco es que este tan tirada a la calle pero como dice el buen Miguelón: "it used to be good, now is shit". Pero esta aventura fue única. Miguel es un fanático de los electrónicos y sabe un montón del tema, sabe de marcas, de componentes, de audio, de video, etc. Y la mayoría de sus equipos son bastante costosos, digamos que al tipo le gusta lo bueno. Total que ya en la tienda nos antendio uno de esos vendedores que salen en las películas, de esos que te intentan vender algo a cualquier precio y no paran de hablar, "hardcore seller" dijo Miguel. El tipo trató de todas las maneras posibles, habidas y por haber, de venderle algo a mi conocedor amigo, pero Miguel, claramente, lo agobió con sus requerimientos, sino excéntricos, bastante difíciles de satisfacer. Al salir, Miguel me dice, "I liked the guy, he made me laugh", ja, a mi más. Fue como estar en una película ochentera.
Al final, no sé si Miguel fue realmente a buscar un reproductor o para entretenerse con el tipo o para comprobarse a sí mismo la cantidad de conocimientos que de equipos electrónicos tiene. Sea lo que fuere, yo me la pasé muy bien y me reí mucho.
Y por último no he podido terminar a Kundera, ese libro parece interminable, a ver si para lo próxima semana me lo hecho.
Aun quedan algunas cosas empaquetadas, pero eso es lo de menos, lo importante es que ya se entrego el viejo depa y estamos en el nuevo, aguuuusto!!!
Semana extraña reza en el título y es que lo ha sido en verdad. El lunes comenzó soleada y hoy viernes con frío y lluvias esta terminando. Yo por mi parte, el lunes no tenía los proyectos listos y hoy viernes, estoy mucho más avanzado.
Como nota curiosa, el miércoles acompañe a Miguel a ver reproductores de DVD a una tienda sumamente extraña, Ken Crane, de esas que en sus tiempos era la crema nata de los electrónicos y que hoy en día no es más que el recuerdo de épocas mejores. Digo, tampoco es que este tan tirada a la calle pero como dice el buen Miguelón: "it used to be good, now is shit". Pero esta aventura fue única. Miguel es un fanático de los electrónicos y sabe un montón del tema, sabe de marcas, de componentes, de audio, de video, etc. Y la mayoría de sus equipos son bastante costosos, digamos que al tipo le gusta lo bueno. Total que ya en la tienda nos antendio uno de esos vendedores que salen en las películas, de esos que te intentan vender algo a cualquier precio y no paran de hablar, "hardcore seller" dijo Miguel. El tipo trató de todas las maneras posibles, habidas y por haber, de venderle algo a mi conocedor amigo, pero Miguel, claramente, lo agobió con sus requerimientos, sino excéntricos, bastante difíciles de satisfacer. Al salir, Miguel me dice, "I liked the guy, he made me laugh", ja, a mi más. Fue como estar en una película ochentera.
Al final, no sé si Miguel fue realmente a buscar un reproductor o para entretenerse con el tipo o para comprobarse a sí mismo la cantidad de conocimientos que de equipos electrónicos tiene. Sea lo que fuere, yo me la pasé muy bien y me reí mucho.
Y por último no he podido terminar a Kundera, ese libro parece interminable, a ver si para lo próxima semana me lo hecho.
lunes, 2 de febrero de 2009
Allí, pero no allí
Pues bien, ya hemos completado el 95% de la mudanza diría yo. El día de ayer fue dedicado casi exclusivamente a mover los muebles, enseres, libros, cajas, ropa, maletas, y demás cosas que un apartamento de dos personas pueda tener, ah y las bicis.
No fue tan agotador como lo imaginé, la espalda me dolía más ayer al terminar que hoy al levantarme, pero si me siento cansado.
Hicimos cerca de diez viajes con la camioneta, los primeros cinco fueron los más pesados ya que la camioneta iba atiborrada de todo lo que le podíamos meter,y solo estábamos Kath y yo. Al rededor de las tres, llegaron los refuerzos. Aunque sería más justo decir que solamente una persona, de las tres que vinieron, fungió como tal. Uno de los otros, así llamados, refuerzos, fue medio refuerzo realmente y el otro de plano se dedicó a ver tele arrellanado en el sofá y con las patotas sobre la mesa de centro.

Terminamos alrededor de las ocho, y siguiendo el ejemplo del tercer así llamado refuerzo, nos entregamos a la disipación televisiva por espacio de 2 horas. Vimos un poco de CSI y del abierto Australiano, donde como se temía, fracasó Federer. Fue muy emotivo verlo llorar, y más emotivo aun, ver a Nadal consolando a su amigo y rival. Si eso no es camaradería deportiva, no se que es.
La buena noticia es que el panorama comienza a esclarecerse. Menos tensión y tiempo invertido por lo de la mudanza significa más tiempo para leer. Y vaya que me hace falta, tengo casi dos semanas tratando de terminar la insoportable levedad del ser sin éxito, pero esta semana se va porque se va. De eso hablaré próximamente.
No fue tan agotador como lo imaginé, la espalda me dolía más ayer al terminar que hoy al levantarme, pero si me siento cansado.
Hicimos cerca de diez viajes con la camioneta, los primeros cinco fueron los más pesados ya que la camioneta iba atiborrada de todo lo que le podíamos meter,y solo estábamos Kath y yo. Al rededor de las tres, llegaron los refuerzos. Aunque sería más justo decir que solamente una persona, de las tres que vinieron, fungió como tal. Uno de los otros, así llamados, refuerzos, fue medio refuerzo realmente y el otro de plano se dedicó a ver tele arrellanado en el sofá y con las patotas sobre la mesa de centro.

Terminamos alrededor de las ocho, y siguiendo el ejemplo del tercer así llamado refuerzo, nos entregamos a la disipación televisiva por espacio de 2 horas. Vimos un poco de CSI y del abierto Australiano, donde como se temía, fracasó Federer. Fue muy emotivo verlo llorar, y más emotivo aun, ver a Nadal consolando a su amigo y rival. Si eso no es camaradería deportiva, no se que es.
La buena noticia es que el panorama comienza a esclarecerse. Menos tensión y tiempo invertido por lo de la mudanza significa más tiempo para leer. Y vaya que me hace falta, tengo casi dos semanas tratando de terminar la insoportable levedad del ser sin éxito, pero esta semana se va porque se va. De eso hablaré próximamente.
viernes, 30 de enero de 2009
Casi allí
La verdad que no imaginé que todo este proceso de mudarme de departamento fuera tan fastidioso.
Hemos ido comprando poco a poco las cosas que nos hacen falta y ya tenemos casi todo, sino es que todo, pero aun no nos entregan las llaves del nuevo depa. Supuestamente lo están pintando y acondicionando para entregarlo en óptimas condiciones, aunque, yo cuando lo fui a ver se veía todo bien.
El problema es que estamos atiborrados de cosas y ya no cabemos, tenemos, sillas, mesas, sofás, cajas, más cajas, maletas, etc. La buena noticia es que se pronostica que para el próximo domingo nos mudemos.
El lunes, con un poco más de ánimos, escribiré para reportar como nos fue.
Hemos ido comprando poco a poco las cosas que nos hacen falta y ya tenemos casi todo, sino es que todo, pero aun no nos entregan las llaves del nuevo depa. Supuestamente lo están pintando y acondicionando para entregarlo en óptimas condiciones, aunque, yo cuando lo fui a ver se veía todo bien.
El problema es que estamos atiborrados de cosas y ya no cabemos, tenemos, sillas, mesas, sofás, cajas, más cajas, maletas, etc. La buena noticia es que se pronostica que para el próximo domingo nos mudemos.
El lunes, con un poco más de ánimos, escribiré para reportar como nos fue.
viernes, 23 de enero de 2009
Algunas actualizaciones rápidas acerca de departamentos encontrados y lentes perdidos
Muebles para el depa
Como había escrito anteriormente la búsqueda del departamento había comenzado y por fin, ha concluido; conseguimos el depa.
Ya tenemos el comedor y el mueble para la tele, gracias craigslist.
El domingo encaminaremos nuestros pasos, o mas bien las llantas de la camioneta, hacia IKEA a ver que conseguimos por allí.
Lentes nuevos
Bueno, en este rubro no hay mucho que decir o más bien no quiero decir mucho, pero lo diré. La gente de la óptica donde compre los lentes, hasta el día de hoy, habían tenido una actitud canallesca, hoy estuvieron muy amables, ahora explico el porqué. Resulta que hace 3 semanas compré mis nuevos lentes, porque los que tengo ahora mismo se dañaron. Me dijeron que tardarían en estar listos de una a tres semanas, pacientemente he esperado, de hecho hablé un par de veces cada semana para ver si ya estaban (realmente no fui tan paciente), y la categórica respuesta que siempre recibí fue un: aun no los devuelven del laboratorio. O sea ¿qué les pasa? ni siquiera se tomaron el tiempo de llamar al dichoso laboratorio para ver como iban. En fin, hoy llamé y la mujer que me atendió me informó que los inútiles del laboratorio perdieron el marco de los lentes y que tendría que esperar una semana para que me dieran unos provisionales, para después volver a escoger un nuevo marco y mandarlos nuevamente, esperando que esta vez, no los pierdan, a lo que yo conteste con un rotundo, no gracias, prefiero que me regresen mi dinero.
Y la verdad es que semi arregle mis actuales lentes y no quedaron tan mal. Puedo seguir así un par de meses más en lo que, con calma, busco algunos que me gusten, y espero que, llegada esa oportunidad, no se repita la tragedia, aunque lejos de ser griega, tragedia al fin.
Como había escrito anteriormente la búsqueda del departamento había comenzado y por fin, ha concluido; conseguimos el depa.
Ya tenemos el comedor y el mueble para la tele, gracias craigslist.
El domingo encaminaremos nuestros pasos, o mas bien las llantas de la camioneta, hacia IKEA a ver que conseguimos por allí.
Lentes nuevos
Bueno, en este rubro no hay mucho que decir o más bien no quiero decir mucho, pero lo diré. La gente de la óptica donde compre los lentes, hasta el día de hoy, habían tenido una actitud canallesca, hoy estuvieron muy amables, ahora explico el porqué. Resulta que hace 3 semanas compré mis nuevos lentes, porque los que tengo ahora mismo se dañaron. Me dijeron que tardarían en estar listos de una a tres semanas, pacientemente he esperado, de hecho hablé un par de veces cada semana para ver si ya estaban (realmente no fui tan paciente), y la categórica respuesta que siempre recibí fue un: aun no los devuelven del laboratorio. O sea ¿qué les pasa? ni siquiera se tomaron el tiempo de llamar al dichoso laboratorio para ver como iban. En fin, hoy llamé y la mujer que me atendió me informó que los inútiles del laboratorio perdieron el marco de los lentes y que tendría que esperar una semana para que me dieran unos provisionales, para después volver a escoger un nuevo marco y mandarlos nuevamente, esperando que esta vez, no los pierdan, a lo que yo conteste con un rotundo, no gracias, prefiero que me regresen mi dinero.
Y la verdad es que semi arregle mis actuales lentes y no quedaron tan mal. Puedo seguir así un par de meses más en lo que, con calma, busco algunos que me gusten, y espero que, llegada esa oportunidad, no se repita la tragedia, aunque lejos de ser griega, tragedia al fin.
martes, 20 de enero de 2009
De comprador a vendedor
Finalmente, logré vender mi primer producto por Internet. A decir verdad, nunca lo había intentado, siempre me había tocado comprar mas nunca vender, especialmente comprar en Amazon; mi sitio favorito para las compras.
No es por nada, pero comprar en Amazon es súper fácil y práctico, y en la única ocasión que tuve algún problema, fue solucionado de inmediato.
Aquí en la oficina todo mundo compra en Amazon, de hecho algunos tienen la membresia Prime, algunos inclusive reciben paquetes cada semana, algunos otros recibimos cada uno o dos meses.
Y es que diferencia de eBay, no tienes que meterte en tanto rollo, que si algunos aceptan Paypal que otros no, que si subasta, que si compra directa, honestamente, aparte del hecho que consigues cosas muy especificas y que quizá en otro lugar no las conseguirías, no me gusta mucho comprar allí.
En Amazon con la misma cuenta que se tiene de comprador, se da uno de alta como vendedor, públicas tus productos y listo. Amazon se queda con una comisión por venta realizada, se paga otro tanto para el envío y el resto es ganancia.
La intención principal de eso de vender no es hacerme millonario, aunque no estaría mal debo admitir, sino el deshacerme poco a poco de cosas que no necesite y que ocupen un espacio en mi ya de por sí limitado departamento. Además, ¿qué no eso del inventario cero es el fin último?
La venta esta hecha, el paquete enviado, falta que lo reciba el comprador, evalúe el servicio y todos quedemos contentos.
Tengo publicados algunos otros productos, veremos que más se vende. Por lo pronto a disfrutar del las bondades del Internet y a esperar que mi inventario tienda cada vez más a cero.
No es por nada, pero comprar en Amazon es súper fácil y práctico, y en la única ocasión que tuve algún problema, fue solucionado de inmediato.
Aquí en la oficina todo mundo compra en Amazon, de hecho algunos tienen la membresia Prime, algunos inclusive reciben paquetes cada semana, algunos otros recibimos cada uno o dos meses.
Y es que diferencia de eBay, no tienes que meterte en tanto rollo, que si algunos aceptan Paypal que otros no, que si subasta, que si compra directa, honestamente, aparte del hecho que consigues cosas muy especificas y que quizá en otro lugar no las conseguirías, no me gusta mucho comprar allí.
En Amazon con la misma cuenta que se tiene de comprador, se da uno de alta como vendedor, públicas tus productos y listo. Amazon se queda con una comisión por venta realizada, se paga otro tanto para el envío y el resto es ganancia.
La intención principal de eso de vender no es hacerme millonario, aunque no estaría mal debo admitir, sino el deshacerme poco a poco de cosas que no necesite y que ocupen un espacio en mi ya de por sí limitado departamento. Además, ¿qué no eso del inventario cero es el fin último?
La venta esta hecha, el paquete enviado, falta que lo reciba el comprador, evalúe el servicio y todos quedemos contentos.
Tengo publicados algunos otros productos, veremos que más se vende. Por lo pronto a disfrutar del las bondades del Internet y a esperar que mi inventario tienda cada vez más a cero.
domingo, 18 de enero de 2009
Se busca apartamento
Buscar un nuevo apartamento, definitivamente no está dentro de mis actividades favoritas. ¿Por qué? pues porque no sólo es buscarlo, eso es más bien el principio de una larga serie de tareas que conlleva el cambiarse a un nuevo sitio.
En primer lugar está la búsqueda del lugar. Ahora mismo, en el mercado de bienes raíces hay una gran oferta y poca demanda, sea para comprar o rentar. Lo que se podría pensar, facilita las cosas, pero no es así. Porque justamente cuando tenemos mucha opción es cuando más difícil es decidir. Que si el baño, que si la cocina, que es muy pequeño, que es muy grande, que esta muy lejos, que está muy cerca, que si el perro del departamento contiguo me vio feo, que si el vecino me vio feo, es un sin fin de cosas, y todas hay que considerarlas.
Segundo, una vez tienes el lugar (que por cierto, yo aun no lo tengo), implica una logística sino excesiva si muy desgastante. ¿A qué me refiero? a coordinar la mudanza para que coincida lo mejor posible con los últimos días de renta del departamento actual con el día en que comenzaría el nuevo contrato, de lo contrario se traslapan los días y se quiera o no, se pierde dinero. Y junto con esto, la mudanza en si misma es una faena, cajas y más cajas, viajes de ida, viajes de vuelta, sacar, poner, acomodar, limpiar, barrer, abrir, cerrar, etcétera; incluidos todos los demás verbos requeridos para mudarte.
Tercero, dejando a un lado lo arriba mencionado y junto con el hecho de tener que juntar nuevamente para el depósito, que honestamente, ahora que hemos andado en esta búsqueda implacable, me doy cuenta que es tan variado que no se puede decir que hay nada escrito en piedra, unos piden un mes completo, otros medio, otros mes y medio, otros menos de medio mes, otros más de mes y medio, es una locura. Pero bien, retomando lo que anterior, también es necesario cambiar la dirección en todos los lugares de donde se recibe correspondencia, lo cual implica hacer una larga serie de llamadas esperando no olvidar ningún sitio, y que, una vez hecho el cambio, llegue la correspondencia como habría de esperarse.
Ah, y por último, la nostalgia de dejar ese espacio que fue tuyo, donde habitaste, hiciste, deshiciste, comiste, bañaste, vestiste, en cierta forma uno deja parte de sí. Ya comenzamos el proceso, veremos como termina.
viernes, 9 de enero de 2009
Maizena, fécula de maíz

Bastan un par de cucharadas de almidón procesado disueltas en una taza con leche fría, posteriormente vertida la mezcla a una olla con leche puesta a fuego lento, junto con una generosa cucharada de azúcar, y dos o tres minutos después: atole listo para beber.
Pocas cosas son tan reconfortantes como una bebida caliente cuando se tiene frío, a excepción, quizá, de una manta o un caldo hirviendo o inclusive un abrazo bien dado.
Tomar algo caliente, en el momento que más se anhela, es una sensación gratificante, tanto para el cuerpo, como para el espíritu, por que uno agradece el reconforte para sus miembros, los que a él le interesan: pecho, piernas, pies, manos, cabeza, boca, lengua; y el otro, agradece el alivio de no tener que impeler más al cuerpo con su propio calor.
Ahora, que si la maizena se acompaña con una pieza de pan dulce, no sólo el cuerpo y espíritu se reconfortan, sino también el estómago. De esta forma, el cuadro se completa. Bien dice el adagio, aunque, por sí solo no dice nada, sino cuando se profiere, panza llena, corazón contento.
La caida de un grande

Desde el año pasado, Roger Federer ha venido bajando su nivel. Digo esto con desagrado porque no hay otro tenista al que disfrute ver tanto como a Federer. Y, como a muchos nos pasa, no me gusta ver perder a mi favorito.
De hecho, desde hace casi tres años le he venido siguiendo el paso y aun y cuando aparentemente viene de bajada, sigue jugando bien. La cosa es que otros han ido mejorando, lo han encontrado y sobrepasado en ese punto donde se converge; Federer en su camino de regreso, algunos más cuesta arriba.
Los años pasan y especialmente en el tenis después de los 25 comienza la debacle. Ha habido casos, Sampras por ejemplo, que estando en edad madura, conquisto un Gran Slam.
No sé si regresará a jugar como alguna vez lo hizo, no sé si ganará ese año el abierto de Los Estados Unidos, no sé si mantendrá el número dos del ranking mundial; en lo único que puedo pensar, que sé con certeza, es que es un gran tipo y excelente jugador. Lo vamos a extrañar.
miércoles, 7 de enero de 2009
Leer electrónico
He estado considerando muy seria y gravemente el comprar un dispositivo para leer libros electrónicos. Los candidatos son: El Kindle de amazon y el nuevo modelo de Sony, el Sony Reader Digital Book PRS-700BC.
Dado que hay demasiadas comparaciones en el Internet entre los dos dispositivos, me limitaré a mencionar que su costo es el mismo, pero el que más me convenció es el de Sony. La verdad esta perro.
Sopesando los pros y contras de adquirir cualquiera de ellos, me he dado cuenta de varias cosas:
1. Realmente no lo necesito. Si en verdad quisiera leer algo electrónico, tengo un nokia tablet, producto de un intercambio con coquí, que casi no utilizo y que bien o mal podría cumplir el propósito, ya que se pueden leer pdfs relativamente bien.
2. 400 dlls. no son nada despreciables. Si me fuere a durar 2 ó 3 años el aparato y leyera absolutamente todo electrónico todo el tiempo, valdría la pena. Pero conociéndome; no lo voy a hacer.
3. No he palpado en mis manos ninguno de los dos. Y hasta que no tenga los pelos en la mano, podré determinar de que color es la canija burra.
En definitiva, lo mejor será esperar a que sea capaz de leer como un erudito, verlos físicamente para saber de que cuero salen mas correas y por último, ahorrar los suficiente para sustentar el oneroso dispositivo.
martes, 6 de enero de 2009
De vuelta a la escuela...
Ayer, mientras me encaminaba hacia la escuela, pensaba en lo tedioso que es asistir dos horas y media cuatro veces por semana, de lunes a jueves, a la clase de inglés. No es que todas las semanas acuda a cada uno de los días de clase, pero al menos dos veces por semana sí. Tengo ya año y medio yendo a clases, y aun y cuando la euforia de los primeros días ya pasó, admito que me han ayudado grandemente, especialmente en gramática y mi pronunciación.
La escuela a la que asisto tiene cinco niveles. El verano que llegué a Los Ángeles, estuve por dos días en el nivel cinco. Me sentía un tanto incomodo allí, no tanto porque no entendiera lo que el maestro decía sino porque a la hora de escribir sentía que me faltaba algo. Así que, humildemente, decidí probar el nivel tres, donde estuve por espacio de cinco semanas antes del receso de verano. Fue allí donde me di cuenta que mucha gente en Los Ángeles, tiene dos trabajos, uno de actuación y alguno otro para sostenerse mientras actúa. Un ex profesor de tercer nivel, Mike Kimmel, es una de esas gentes, aunque en este caso la actuación sostiene a la enseñanza, tiene más de cuarenta películas en su haber, no muy buenas, pero películas al fin.
Continuando con la cuestión de la escuela, decía que no hay nada de malo con el nivel tres, excepto que para lo que yo necesitaba era un tanto lento, por lo que en septiembre de ese mismo año, ingresé al nivel cuatro, gramática pura, justo lo que quería.
Un año entero estuve en el nivel cuatro. Me ayudó muchísimo, sobretodo con gramática y modismos. Tuve dos excelentes maestras, una de ellas inclusive tiene un doctorado en literatura. A lo que viene este último comentario es justamente a que, se podría pensar que los maestros de ESL son maestros de segunda, pero no, son bastante preparados y muy buenos en lo que hacen.
Finalmente, en septiembre pasado, ingresé a las filas del nivel último, el quinto.
Las clases comenzaron ayer después del receso de Navidad, aún y cuando ya estoy un poco hastiado de ellas, quiero seguir yendo ahora que tengo tiempo y no muchos compromisos. No cabe duda que el aprender nunca termina.
Además, en este nivel, hay gente interesarte; en el que si bien es cierto que entran y salen personas, acuden y dejan de acudir, también es cierto que en la amalgama de sus congéneres se encuentra su riqueza. Hay japoneses, franceses, israelíes, iraníes, brasileños, italianos, rusos, mexicanos, salvadoreños, taiwaneses, alemanes, españoles ,etc., los hay rabinos, actores, actrices, reporteros, investigadores, diplomáticos, niñeras, empresarios, doctores, amas de casa, economistas, estudiantes, y no dudo que algún faquir; de todos los gustos, sabores y olores.
Ya Esther, mi maestra, dijo que leeríamos The pearl de John Steinbeck. No me entusiasmó mucho la idea dado que ya leí ese libro y no me gustó realmente. Pero al mal tiempo buena cara, veremos que provecho le sacamos al nobel del 62. Al menos determinar más concienzudamente que fue lo que realmente no me gustó y comentarlo en un futuro.
La escuela a la que asisto tiene cinco niveles. El verano que llegué a Los Ángeles, estuve por dos días en el nivel cinco. Me sentía un tanto incomodo allí, no tanto porque no entendiera lo que el maestro decía sino porque a la hora de escribir sentía que me faltaba algo. Así que, humildemente, decidí probar el nivel tres, donde estuve por espacio de cinco semanas antes del receso de verano. Fue allí donde me di cuenta que mucha gente en Los Ángeles, tiene dos trabajos, uno de actuación y alguno otro para sostenerse mientras actúa. Un ex profesor de tercer nivel, Mike Kimmel, es una de esas gentes, aunque en este caso la actuación sostiene a la enseñanza, tiene más de cuarenta películas en su haber, no muy buenas, pero películas al fin.
Continuando con la cuestión de la escuela, decía que no hay nada de malo con el nivel tres, excepto que para lo que yo necesitaba era un tanto lento, por lo que en septiembre de ese mismo año, ingresé al nivel cuatro, gramática pura, justo lo que quería.
Un año entero estuve en el nivel cuatro. Me ayudó muchísimo, sobretodo con gramática y modismos. Tuve dos excelentes maestras, una de ellas inclusive tiene un doctorado en literatura. A lo que viene este último comentario es justamente a que, se podría pensar que los maestros de ESL son maestros de segunda, pero no, son bastante preparados y muy buenos en lo que hacen.
Finalmente, en septiembre pasado, ingresé a las filas del nivel último, el quinto.
Las clases comenzaron ayer después del receso de Navidad, aún y cuando ya estoy un poco hastiado de ellas, quiero seguir yendo ahora que tengo tiempo y no muchos compromisos. No cabe duda que el aprender nunca termina.
Además, en este nivel, hay gente interesarte; en el que si bien es cierto que entran y salen personas, acuden y dejan de acudir, también es cierto que en la amalgama de sus congéneres se encuentra su riqueza. Hay japoneses, franceses, israelíes, iraníes, brasileños, italianos, rusos, mexicanos, salvadoreños, taiwaneses, alemanes, españoles ,etc., los hay rabinos, actores, actrices, reporteros, investigadores, diplomáticos, niñeras, empresarios, doctores, amas de casa, economistas, estudiantes, y no dudo que algún faquir; de todos los gustos, sabores y olores.
Ya Esther, mi maestra, dijo que leeríamos The pearl de John Steinbeck. No me entusiasmó mucho la idea dado que ya leí ese libro y no me gustó realmente. Pero al mal tiempo buena cara, veremos que provecho le sacamos al nobel del 62. Al menos determinar más concienzudamente que fue lo que realmente no me gustó y comentarlo en un futuro.
jueves, 1 de enero de 2009
Año nuevo
Pues bien, tenemos año nuevo, para muchos, la oportunidad perfecta para comenzar de cero, para algunos otros la continuidad de lo que se venía haciendo, y estoy seguro, que para unos cuantos más, no tiene significado alguno, de sobra esta decir, y sin embargo lo hago, que no todos en este planeta compartimos la misma fe, habemos cristianos, judíos, musulmanes, budistas, ateos, panteístas, taoístas, hindusitas y así sucesivamente. Tan amplio es el repertorio, que no todos llevamos el mismo conteo de los años; inclusive de los días que componen un año.
¿A qué viene todo esto? pues realmente, a nada en particular, sólo pensaba cuan diferentes y similares somos como seres humanos, y esto, ha sido, es, y seguirá siendo así.
Veremos como transcurre el 2009.
¿A qué viene todo esto? pues realmente, a nada en particular, sólo pensaba cuan diferentes y similares somos como seres humanos, y esto, ha sido, es, y seguirá siendo así.
Veremos como transcurre el 2009.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Propósitos de Año nuevo
Listo los propósitos para el 2009, de menor a mayor importancia:
- Usar la bici 3 o 4 días por semana para ir a trabajar.
- Ir al menos 3 días por semana al gimnasio.
- Lograr el reto de los 50 libros.
- Hablar mejor el inglés.
- Practicar la temperancia al comer.
- Hablar más con la familia y amigos.
- Practicar la oración.
¡Feliz Año Nuevo!
lunes, 29 de diciembre de 2008
Preludio de los propósitos de año nuevo
Ahora mismo no voy a publicar cuales serán mis propósitos para el próximo año. Lo que pasa, es que tengo que pensar bien cuales serán. Ya tengo unos en mente, pero será hasta el miércoles cuando publique la lista definitiva.
Realmente nunca he sido persona de establecer propósitos concienzudamente, más bien pienso en algunas cosas que me gustaría hacer y trato de hacerlas. Quizá allí radica mi error, no fijar metas bien definidas y trazar un plan para seguirlas. Por lo tanto este año voy a hacer justamente eso, fijar un plan y seguirlo lo mejor posible.
Trazaré, pues, metas realistas, logrables pero que demanden esfuerzo. Así que en este par de días que me quedan, pensaré bien en lo que habrán de ser las metas del 2009.
Dicho sea de paso, me valdré de este medio para ir midiendo el progreso de cada una de ellas, así no habrá excusa que valga.
¿Tienes ya las tuyas?
Realmente nunca he sido persona de establecer propósitos concienzudamente, más bien pienso en algunas cosas que me gustaría hacer y trato de hacerlas. Quizá allí radica mi error, no fijar metas bien definidas y trazar un plan para seguirlas. Por lo tanto este año voy a hacer justamente eso, fijar un plan y seguirlo lo mejor posible.
Trazaré, pues, metas realistas, logrables pero que demanden esfuerzo. Así que en este par de días que me quedan, pensaré bien en lo que habrán de ser las metas del 2009.
Dicho sea de paso, me valdré de este medio para ir midiendo el progreso de cada una de ellas, así no habrá excusa que valga.
¿Tienes ya las tuyas?
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