viernes, 31 de enero de 2014

Un asesino solitario

Un asesino solitario, también de Élmer mendoza es una novela escrita como pocas veces he visto: un lenguaje netamente coloquial. Escrita en primera persona, o más bien, es un supuesto diálogo donde el segundo interlocutor permanece callado, pero al parecer está allí, escuchando, por lo que suena más bien a una confesión que a otra cosa. La trama va de un asesino a sueldo, Jorge Macías, alias El Europeo, quien es contratado para ultimar a un candidato a la presidencia. De los políticos y personajes de la época donde esta situada la historia no se dan nombres, pero es fácil intuir que la víctima es más ni menos que Luis Donaldo Colosio. Ignoro si realmente hubo un atentado previo a la muerte de este, pero al menos la novela así lo sugiere.
La historia hace un recuento de la vida del protagonista, algunos hechos que sucedieron en su infancia y adolescencia, inclusive algunos otros más recientes. Luego va se narra como es que el trabajo comienza a complicarse para Macías, se suscitan traiciones, viejos amores que se creían perdidos a la postre resultan decisivos. Puedo decir que la novela resulta bastante entretenida a pesar de la manera como esta escrita, o quizá gracias, al menos en parte, a eso. También cae en algunos excesos repitiendo una y otra vez algunas frases como su "adicción" por las galletas pancrema y la Coca-cola. Claro, aparte de la droga y el alcohol, porque claro que el tipo es un yonqui, ni modo que qué. A leer más y mejor.

Trancapalanca

Trancapalanca, de Élmer Mendoza, es uno de esos libros que lees y que no sabes bien qué fue lo que intentó hacer el autor. Al libro lo componen veintitantos cuentos y micro relatos. De todos, solo uno, más o menos me gustó: La solución, donde el autor mismo se incluye como protagonista de la historia: le han encomendado eliminar a un temido narcotraficante. La historia del relato se desarolla bien, tiene buen ritmo y el final, aunque no me gustó, me pareció adecuado. Poco memorable el libro de verdad. Este sí que no lo recomiendo. A leer más y mejor.

martes, 21 de enero de 2014

La invención del amor

Quizá buscando un poco ir a la segura con lo que leo decidí buscar títulos o bien que tuvieran buenas reseñas o que hubiesen ganado un premio importante. Y La invención del amor, de José Ovejero es un ejemplo de lo anterior, ya que es la novela ganadora del premio Alfaguara 2013. Otro factor que influyó para decantarme por este libro fue que durante una de mis escapadas a la libreria leí la contraportada y me pareció interesante la trama. Y al final no me ha decepcionado. Así que voy muy bien en lo que va del año en cuanto a libros leídos se refiere. El estilo de Ovejero me recuerda mucho o muchísimo al de Marías. Pero a diferencia de Javier y las larguísimas reflexiones en las que acostumbra a sumir a su personajes, Ovejeros, con el personaje principal de La invención del amor, Samuel, encuentra una moderación inteligente que se agradece. La trama también me recuerda un poco a la de una novela de Marías, precisamente: Mañana en la batalla piensa en mí. Ahora, no son para nada iguales, salvo ciertos elementos, y hasta cierto punto me gusta más la historia de Ovejeros.
Samuel es un tipo en sus cuarenta, que no tiene aspiraciones, sin pasión alguna, con un trabajo cómodo que no lo satisface, simplemente viviendo por vivir, reflexionando continuamente desde su balcón. No tiene alguna mujer a quién amar y sus relaciones más bien han sido pasajeras y para nada profundas. A lo largo del libro hay bastantes frases interesantes, quizá más adelante actualice este post y añada algunas, definitivamente valdría la pena. Lo interesante de la novela comienza cuando a Samuel lo confunden y le dan la noticia de que Clara, su examante, ha muerto. Samuel no la conoce. Sin embargo, decide seguir con la mentira a tal grado de presentarse en la ceremonia de cremación donde se ve confrontado por el esposo de Clara. La historia continua y la hermana de la examante entra en escena y por alguna razón, quizá porque está aburrido y nunca había pasado nada interesante en tu vida, Samuel decide continuar con la farsa. Pero cada vez se interesa más por las cosas de Clara, cómo era, qué hacia, cómo fue su vida, etc. Y así, Samuel comienza a entender y conocer a Clara a través de las declaraciones de su hermana, de sus propias conclusiones y de lo que otros dicen de ella. La historia es buena, como ya dije, llena de reflexiones interesantes específicamente acerca del significado del amor, de amar a alguien, de llegar a entender y conocer a una persona. En fin, es un libro bastante recomendable y definitivamente valió la pena la lectura. A leer más y mejor.

lunes, 13 de enero de 2014

La amante del ghetto

Hoy, oficialmente, terminé La amante del ghetto, de Pedro Ángel Palou. Esta novela la leí impulsado por una buena crítica que le hiciera al libro Marco Tulio Aguilera en su blog, descabezadero. Entre otras cosas Marco Tulio hablaba de lo bien armada que estaba la trama y lo mucho que se documento Palou para escribir el libro. En el capítulo final del libro viene una breve explicación de las razones que lo impulsaron a escribir la novela, y también menciona la bibliografía que leyó mientras trabajó en el texto. Esto a mí personalmente se me hace un poco pedante. Es decir, como información está bárbaro, pero quizá de más. Ahora bien, la novela es entretenida sin ser del todo genial.
El autor le apuesta a atrapar al lector con la cuestión de que si la pasión es tan fuerte que termina destruyóndonos. Esto a mí me pareció interesante, pero francamente siento que Paloú no logró proyectar el lazo pasional que supuestamente existía en la relación de la protagonista con su examante. De verdad, pienso que quedó corto. Pero yo qué voy a saber de literatura. Ahora bien, la novela es interesante y vertiginosa en ocasiones. Retrata el París de la postguerra y sitúa la historia en medio de la semana de modas parisina. Personajes como Christian Dior, Picasso y otros más salpican y aparecen y desaparecen a lo largo de la trama: una pareja de vengadores judíos pertenecientes a un grupo llamado Nokim que se encargan a localizar a nivel mundial a altos oficiales nazis para asesinarlos. El problema se complica cuando Tania, la protagonista, mientras está a la caza de su segunda víctima, se topa con el que fuera su amante durante la ocupación alemana en Polonia. A mi modo de ver, aún sin esta complicación del amante la novela daba para que fuera buena así sin más.

Lo que sí es que me alegro de haber leído algo entretenido y hasta cierto punto educacional, ya que el autor hace un énfasis especial en relatar lo sucedido durante esos días postguerra. También otra cosa es que la novela es cortita. Estoy absolutamente seguro que la trama pudo haberse estirado bastante más sin llegar a ser pesada. Pero también hay que agradecer la brevedad. A veces hay de lo bueno, poco. A leer más y mejor.

miércoles, 8 de enero de 2014

Juego de Muñecas

Terminé, ayer por la noche, Juego de Muñecas, de Francisco Alejandro Méndez, escritor Guatemalteco. Este libro lo conseguí en la pasada edición de La feria del libro de Los Angeles. Y por fin, después de casi un año, salió de mi librero. Al parecer el autor, al igual que muchos otros, ha creado un detective quien es el protagonista de sus historias (porque sospecho que tiene otros libros con el mismo héroe protagonico). Ahora bien, la novela me dejó por un lado frustrado por su poquísima calidad literaria, y por lo mal escrito y editado que está (de verdad me sorprendió mucho esto último). Hay dos otres lugares donde las oraciones no tienen ningun sentido, pero en fin. Por otro lado, la historia es interesante y no es mala, con un poco de excesos en ocasiones pero mala no es. Es más, creo que es hasta buen intento de abordar el género negro.
Wenseslao Pérez, el detective estrella, junto con sus dos suborinados, investigan una serie de homicidios cometidos de una manera brutal. Las pesquisas arrojan como posibles sospechosos a hombres extravagantes y mujeres de la vida galante, muñecas de plástico de tamaño natural, y amores pasados hechos presentes. Hay mucho alcohol, persecusiones, y hasta un poco de hisotria del arte. En fin, parafraseando a Onetti: las historias policiacas entre más malas mejor. Así que he aquí otra opción de género negro latinoamericano. Salud

jueves, 2 de enero de 2014

¿Quién mató a Palomino Molero?

Sin duda este año será mejor que el anterior, en todos los aspectos. O al menos así lo espero.  Por lo pronto he terminado de leer el primer libro en este recién estrenado 2014, y a diferencia de los años anteriores, no fue un tocho, pero sí de género negro: ¿Quién mató a Palomino Molero?, de Mario Vargas Llosa.

Este es el segundo libro que leo del nobel peruano. El primero, Travesuras de la niña mala, salvo por un capítulo donde el papá de la niña mala explica cómo y dónde se deben construir los rompeolas, más que interesante me pareció insustancial, entretenido acaso, pero jamás de relectura. 

Y ahora ¿Quién mató a Palomino Molero?, único libro que, según tengo entendido, escribió de género policial Vargas Llosa, no es malo pero tampoco excelente; es más bien pasable. Entiendo que los localismos que empleó en esta novela fueron para dar mayor sensación de que la historia trascurría en un pueblo del Perú y, hasta cierto punto, logró su objetivo, porque el tono de los díalogos y la voz del narrador realmente no son lo impersonales y faltos de carácter como en algunos de los libros de género policial que he leído. La historía en sí es sencilla: un crimen violento en un poblado costero, un teniente y un oficial de la policia local tratando de esclarecerlo, militares de la aviación envueltos, un amor no verdadero. En fín, no estuvo nada mal para iniciar el año, y aquellos amantes del género detectivesco lo apreciarán por lo que es: una novela sencilla, bien escrita, sin muchas compliacaciones.

¡A leer más y mejor!


martes, 31 de diciembre de 2013

En visperas del 2014 - Reflexiones y propósitos

Cosa curiosa me sucede, o más bien, me ha estado sucediendo: entre más leo, menos capacitado me siento para escribir. No sé a qué se deberá lo anterior. Quizá inconsciente o conscientemente tiendo a comparar lo que escribo con aquello que leo, con los que sí saben, vaya, bueno, casi todos. El punto es que en este 2013 he escrito poquísimo. Y vaya que material no falta: tengo mi novela inconclusa, un par de cuentos interesantes en la mente (quizá de índole más bien policial) pero que no salen o no he sabido escribirlos, o quizá no me he dado el tiempo  para sacarlos. Es cierto que escribo micros, que no siempre me gustan, pero los tomo como ejercicios y nada más, pero algo de lo que yo me haya sentido plenamente satisfecho, nomás no. Así que, a manera de propósito de año nuevo, me forzaré a poner más empeño en mis escritos, a ser un poco más detallista y paciente, a dar tiempo a que las ideas maduren y plazmarlas con palabras precisas.

En cuanto al ejercicio no sé bien que sucederá. Lo que sí sé es que seguire yendo al gimnasio y buscaré estar más activo. Francamente me encantaría regresar a escalar, pero creo que aún no es el tiempo. Por lo pronto ya decidí correr un 21k en dos meses, incluso ya armé el entrenamiento que seguiré. Este es un buen y alcanzable propósito a corto plazo, asi que: ¡Dale caña, cuco!

Lecturas: pues nada que tengo acumulados ya no sé ni cuántos libros. Tendré que irles dando salida y tendré, también, que limitarme a solo comprar aquello que realmente quiera leer y que esté a buen precio. La paciencia aquí estará de mi lado. También he pensado en la opción de sacar de la biblioteca solo libros importantes, o que hayan ganado algun concurso, por ejemplo el planeta o alfaguara, pero la prioridad siguen siendo los que ya tengo, que son un buen, como para medio año, por lo menos.

Y siguiendo con los libros, en este año venidero tendré que forzarme a leer libros de tecnología, tengo un par empezados y sería realmente bueno terminarlos. Así que proyectos hay, ganas... en fin, hay que joderse.

Ah, y otro objetivo es publicar más seguido en este intento de blog, desconozco con qué fin, supongo que al menos para aportar algo a las millones de páginas que hay en la Web, como si realmente hiciera falta.

¡Féliz y próspero 2014!






lunes, 30 de diciembre de 2013

50 libros en un año - 2013

El reto para este año comenzó muy bien, y leí muy buenos libros, en poco tiempo. Se vislumbraba como un año totalmente prometedor, pero el cambio de trabajo y un poco la holgazanería, y las series televisivas (que veo por internet) frenaron el impetú con que arranqué. Aunque debo de admitir que las novelas gráficas ayudaron muchísimo a conseguir el número propuesto, el objetivo se cumplió y logré leer los 50 libros planeados para este año, pero hasta ahí.

En cuanto a lecturas hubo de todo un poco. Releí Todos los nombres y Los que aman odían. Y no sé qué tienen las relecturas de esos libros que me gustarón tanto que no solo afianzan mi gusto por lo que se vuelve a leer, sino que revelan nuevos elementos, quizá olvidados, quizá pasados por alto en la primera lectura. También leí un poco de poesía, ensayo, mucha novela gráfica (como ya mencioné), bastante género negro, tanto cuento como novela, y hasta un poco de filosofía.

Tanto El estruendo de las rosas como Y, the last man, se llevaron el año. El primero es, en mi opinión, el mejor libro que he leído de género negro latinoamericano; el segundo, la serie de novela gráfica que más me ha gustado.

No logré leer mucho de lo que ya tenía, pero este año, definitivamente sí que tengo que sacar del librero todo aquello que lleva su buen tiempo acumulado.

He aquí los libros leídos en este 2013 que casi casi termina.

(En negrita los que más me han gustado).



1 En busca de Klingsor, Jorge Volpi
2 Severiana,                           Ricardo Chávez Castañeda
3 Hipnos,                               Javier Azpeitia
4 Todos los Nombres,   José Saramago
5 Corazón tan blanco,  Javier Marías
6 Los miserables,                   Victor Hugo
7 And then there were none,                Agatha Christie
8 El agua quieta,                                      Rodrigo Rey Rosa
9 El apando,                                              José Revueltas
10 La muerte de Artemio Cruz,            Carlos Fuentes
11 Pezóculos,                                            Aída Toledo
12 1q84 libro 3,                                     Haruki Murakami
13 El naranjo,                                            Carlos Fuentes
14 El límite de lo que puede acariciarse,       Aida Toledo
15 México Bárbaro,                                John Kenneth Turner
16 Llamadas telefónicas,                       Roberto Bolaño
17 El estruendo de las rosas,            Manuel Peyrou
18 Belleza roja,                                        Bernardo Esquinca
19 El existencialismo es un humanismo,        Jean Paul Sartre
20 El que la hace... ¿la paga?,                     Vicente Francisco Torres
21 Bellísimas personas,                                Andreu Martín
22 Los que aman, odian,                          Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares
23 El laberinto de la soledad,                    Octavio Paz
24 Cruentos policiacos,                             Rafael Barajas
25 Happy,                                            Grant Morrison, Darick Robertson   
26 Secret Service,                              Mark Millar and Dave Gibbons
27 Severed,                                        Scott Snyder, Scott Tuft and Attila Futaki
28 Incognito v1,                                   Ed Brubaker and Sean Phillips   
29 The creep,                                      John Arcudi, Scott Allie and Jonathan Case
30 Relatos cortos policiacos,           Selección de Manuel Yañez
31 Rat Catcher,                                   Andy Diggie and Victor Ibanez
32 Seis problemas para don Isidro Parodi,  Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares
33 Pride of Baghdad                 Brian K. Vaughan and Niko Henrichon
34 Y, The last man v1,               Brian K. Vaughan and Pia Guerra
35 Y, The last man v2,               Brian K. Vaughan and Pia Guerra
36 Y, The last man v3,               Brian K. Vaughan and Pia Guerra
37 Y, The last man v4,               Brian K. Vaughan and Pia Guerra
38 Y, The last man v5,               Brian K. Vaughan and Pia Guerra
39 Sweets: A New Orleans Crime Story     Kody Chamberlain and Andrew Brinkley
40 Y, The last man v6,               Brian K. Vaughan and Pia Guerra
41 Y, The last man v7,               Brian K. Vaughan and Pia Guerra
42 Y, The last man v8,               Brian K. Vaughan and Pia Guerra
43 Y, The last man v9,               Brian K. Vaughan and Pia Guerra
44 Y, The last man v10,             Brian K. Vaughan and Pia Guerra
45 The last temptation,                 Neil Gaiman, Michael Zulli
46 The man who was Thursday,          G. K. (Gilbert Keith) Chesterton
47 Los gritos del pasado,                      Camilla Lackberg
48 Para una tumba sin nombre,        Juan Carlos Onetti
49 Ladrón de niños y otros cuentos,     Ricardo Chávez Castañeda

50 El material de los sueños,                José Revueltas

miércoles, 9 de enero de 2013

Severiana


Descubrí a Ricardo Chávez Castañeda por casualidad, o no. Hace dos años, durante una visita a Guadalajara, mientras paseabamos por Tlaquepaque, nos topamos con una especie de feria de libros usados, bastante informal por cierto. Y más que feria era una especie de tianguis donde unos cuantos vendedores acarrearon libros y los colocaron sobre mesas esperando venderlos. De cualquier forma, yo se los agradezco porque ahí me hice de La guerra enana del jardín, un libro de cuentos que aunque han pasado casi dos años desde que lo leí, aún me queda la grata sensación de haberlo leído.

Severiana es, en teoría, una novela para jóvenes. Y digo en teoria porque al menos a mí me pareció tanto como para chicos como para grandes.

Pues bien, la novela cuenta la historia de una ciudad donde han comenzado a desaparecer los niños. La gente formula varias teorías acerca de lo que esta pasando al mismo tiempo que el miedo comienza a cundir entre la población. La situación llega a tal grado de que se instituyen tocas de queda y el cierre de escuelas. Pero mientras todo eso sucede en la ciudad, un grupo de amigos quienes perdieron a uno de sus compañeros, se dan cuenta que su amigo les dejó en un texto una pista acerca de lo que realmente está ocurriendo. Y aquí es justamente donde la fantasía comienza. El grupo de amigos es capaz de entrar al escrito de su amigo, de experimentarlo como una realidad alterna.  Después, se dan cuenta de que ellos mismos son capaces de crear sus propios mundos con palabras;  comprenden el poder de las palabras.  Los amigos logran crear un lugar utópico que les sirve de refugio y, cerca del final del libro, surge una protagonista inesperada que no solo es capaz de leer más que las palabras sino que cambia el rumbo las cosas.

Del final no dire nada excepto que es inesperado y bastante nostálgico. La verdad que valió la pena la lectura de la novela ya que pude confirmar que Chávez Castañeda se esta convirtiendo en otro de mis autores favoritos.

A leer más y mejor.

viernes, 4 de enero de 2013

En busca de Klingsor



Desde que comencé a leer en forma, casi cada principio de año he comenzado leyendo un tocho.  Y este 2013 no ha sido la excepción, ya que recién terminé En busca de Klingsor, de Jorge Volpi. Lectura que sin duda ha sido un éxito: el primer favorito del año.

A pesar de sus casi 600 páginas, la novela tiene la virtud de ser vertiginosa y se lee con rapidez. Sin embargo, no es la tipica novela negra donde se plantea una historia y se busca una resolución. No, esta novela es sin duda profunda, bastante interesante y sumamente entretenida.  Aunque la narración avanza o retrocede en el tiempo, la historia se situa en la Alemania recién vencida por los Aliados. Resulta interesante que la voz del narrador esté en primera persona y haga creer al lector que está leyendo no una novela sino una especie de memorias del autor. Y ese autor es Links, un viejo matemático alemán que por alguna razón decide poner por escrito su historia y, junto con la suya, la de un físico americano ascendido a teniente de apellido Bacon, al que lel ejercito americano le encomienda la tarea de buscar a Klingsor,  el supuesto encargado del programa atómico nazi.

Todos los científicos que tuvieron que ver con el dicho programa han sido aprendidos y entrevistados, pero nadie sabe quién es Klingsor, ni cómo o dónde encontrarlo. Bacon se entrevista con Links y es este quien conduce al teniente Bacon en lo que será un recuento de los avances científicos del los últimos siglos: desde Newton, pasando por Einstein, y continuando con los padres de la física cuántica. Resulta particularmente interesante conocer cómo fue que estos avances se fueron dando y cómo alteraron el rumbo de la humanidad.

Ahora bien, la novela no trata unicamente acerca de pesquisas científicas  para dar con Klingsor. El autor también plantea preguntas muy interesantes con respecto a lo moralmente correcto cuando se tiene un conocimiento capaz de de afectar a millones, como fue el caso de la bomba nuclear. Y como en casi toda novela, tambien hay historias de amor que añaden complejidad a la trama y, en cierto momento, resultan determinantes para los protagonistas.

Podría seguir hablando de situaciones que se presentan, pero temo que me alargaría demasiado. Lo que sí puedo decir-o más bien escribir-es que me alegro de haberme topado con este libro, y me alegro más de que lo haya escrito un compatriota.

Ya por último no me resta más que recomendarlo ampliamente a todos los amantes del misterio, la física, las matemáticas y por qué no, de la vida misma.

A leer más y mejor.

lunes, 31 de diciembre de 2012

50 libros en un año, 2012

A unas horas de que comience -por lo menos aquí-el 2013, escribo esta entrada con la lista de los 50 libros que logré leer en el 2012, lo cual significa que cumplí, por fin, mi propósito fijado a principios del año. Estuve pensando si volver a retomar el reto o tratar de ir más allá y fijarme algo más ambicioso; pensé, por ejemplo, que podría-o que puedo-llegar a leer 75 o inclusive 100 libros en un año, pero francamente lo veo un tanto difícil. Así que queda el mismo reto para este nuevo año con la salvedad de que trataré de esforzarme para leer al menos 60 libros esta vez.

En cuanto a los libros que lei este año, puedo decir que inclui algo de poesía, bastante novela negra-casi el 20% de mis lecturas-, mucho cuento y, por supuesto, nuevos autores con temas variados que fueron desde poesía hasta obras de teatro. 


Por otro lado Onetti sigue siendo un indiscutible favorito y ya estoy armando mi colección personal de sus libros; Paco Taibo II fue un gran descubrimiento; releí Ficciones y esta vez quedé fascinado con el libro, y lo mismo sucedió con La invención de Morel, de Bioy Casares y también terminé de leer todas sus novelas; leí, como ya escribí, nuevos autores y algunos me gustaron mucho: Élmer Mendoza, Antonio Skármeta, Silvina Ocampo, Ricardo Piglia. La verdad que fue un gran año.


Para este nuevo 2013 ya tengo mi tarea: saqué 15 libros de la biblioteca donde mayormente predomina la novela negra latinoamericana; después, atacaré los libros que siguen esperándome sobre el librero que ya son cerca de 40 (y sigo comprando). Hay muchos libros y autores importantes que no he leido y que me gustaría incluir para el próximo año, por ejemplo: El quijote, Rayuela, James Joyce, Proust, Fulkner. En fin, ya veré como se va acomodando el nuevo año de lecturas.


Y como siempre, los libros que más me gustaron están en negritas. 


Pero nada, feliz año y a leer más y mejor.



 1 La vida breve, Juan Carlos Onetti (Mi libro favorito de todo el año)
2 Jorge Luis Borges, Una invitación a su lectura, José Emilio Pacheco
3 Aura, Carlos Fuentes
4 Kafka en la orilla, Haruki Murakami
5 Edipo Rey, Sófocles
6 Ensayo de un crimen, Rodolfo Usigli
7 Bola de sebo y otros relatos, Guy de Maupassant

8 Juegos de la imaginación, Marco Tulio Aguilera Garramuño
9 El pollo que no quiso ser gallo, Marco Tulio Aguilera Garramuño
10 Ficciones, Jorge Luis Borges
11 La ladrona de libros, Markus Zusak
12 Cuando ya no importe, Juan Carlos Onetti 
13 La princesa de hielo, Camilla Lackberg
14 El astillero, Juan Carlos Onetti
15 Dias de combate, Paco Ignacio Taibo II
16 La invención de Morel, Adolfo Bioy Casares
17 Cosa fácil, Paco Ignacio Taibo II
18 Los mejores cuentos policiales de Manuel Peyrou, Manuel Peyrou
19 Memorial del convento, José Saramago
20 No pasó nada, Antonio Skármeta
21 Cuatro manos, Paco Ignacio Taibo II
22 24 Poetas latinoamericanos, Francisco Serrano (Antólogo)
23 Gracias por el fuego, Mario Benedetti
24 Los días del arcoíris, Antonio Skármeta
25 Escribir poesía, Ariel Rivadeneira
26 El ruido de las cosas al caer,  Juan Gabriel Vásquez
27 Cómo leer y escribir poesía, Hugo Hiriart
28 Waiting for Godot, Samuel Beckett
29 El héroe de las mujeres, Adolfo Bioy Casares
30 Cien haikus, Masaoka Shiki
31 Cuentos breves y extraordinarios,   JLB y ABC (Antología)
32 El túnel, Ernesto Sabato
33 Los tigres de Malasia, Emilio Salgari
34 Cómo se escribe Poesía, Silvia Adela Kohan
35 El sueño de los héroes, Adolfo Bioy Casares
36 La aventura de un fotógrafo en la Plata, Adolfo Bioy Casares
37 Plan de evasión, Adolfo Bioy Casares
38 Las batallas del desierto, José Emilio Pacheco
39 Los oficios terrestres,  Rodolfo Walsh
40 Confabulario, Juan José Arreola
41 Los que aman, odian, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares
42 El complot Mongol, Rafael Bernal
43 El beso de la mujer araña, Manuel Puig
44 Los mejores cuentos policiacos mexicanos, María Elvira Bermudez
45 El camino, Miguel Delibes
46 Balas de plata, Élmer Mendoza
47 La prueba del ácido, Élmer Mendoza
48 El pozo, Juan Carlos Onetti
49 La vida misma, Paco Taibo II
50 Plata quemada, Ricardo Piglia

martes, 11 de diciembre de 2012

Edgar "El zurdo" Mendieta


¡Oh, género negro mexicano, casi inexistente! Casi, pero no inexistente. Prueba de ello son las novelas que he estado leyendo: Ensayo de un crimen, de Rodolfo Usigli; Días de Combate, Cosa fácil, y Cuatro manos, de Paco Taibo II; y el El complot Mongol, de Rafael Bernal. Y a esta casi inexistente lista se suman dos más: Balas de plata y La prueba del ácido, las dos de Élmer Mendoza. Aunque sé que hay más libros, mi lista se limita a lo que he leído. ¡Pero la ampliaré!

Así que, debido a que últimamente me ha dado por explorar el género negro latinoamericano, y a que leí por ahí que las dos novelas de Mendoza eran bastante buenas, y a que me gusta conocer nuevos escritores, me aventuré a buscar Balas de plata y La prueba del ácido. Y para mi buena suerte, ambos libros estaban en la biblioteca ¡yeeii!

Pues bien, "El zurdo" Mendieta es el protagonista en ambas historias. El tipo es un judicial que nunca se casó, con conflictos internos (nada nuevo aquí), y que hasta cierto punto tiene una especie de código de ética o moral, ya que no se vende a nadie. Conforme avancé en la lectura, no pude evitar pensar en Belascoarán Shyne. Ambos, El zurdo y Shyne, son una especie de héroes urbanos-por ponerlo de algún modo-, tipos extraños que no saben a ciencia cierta por qué se dedican a lo que se dedican (Shyne era Ingeniero; el Zurdo, si mal no recuerdo, estudio Letras), pero que tratan de hacer las cosas bien y acabar con los malos. Otra similitud entré ambos personajes sería que Mendoza esta tratando de hacer lo que Paco Taibo hizo con  Belascoarán, es decir, crear una saga. Y de hecho, el  más reciente libro que publicó Mendoza,  Nombre de perro, es otra historia más del Zurdo Mendieta, que por cierto estará en lista de espera para el 2013 sí y solo sí lo compran los de la biblioteca.

El ambiente en los dos libros de Mendoza es muy similar: un crimen o crímenes que resolver, narcos  que controlan la ciudad y que tienen lazos con las altas esperas del poder; mujeres de quienes El zurdo cree estar enamorado; personajes y lenguaje bastante coloquiales. Conforme las lecturas avanzan, se van descubriendo nuevas pistas para la resolución del crimen que, a decir verdad, no genera tanta expectativa o al menos no la que debería. Mi opinión es que lo interesante de las historias, lejos del planteamiento del problema y su resolución, es la forma como son contadas, la bola de nombres y personajes que aparecen y desaparecen, y la velocidad que el autor le imprime a los diálogos y a la historia misma.

Una cosa interesante respecto a los diálogos y la voz del narrador es que son lineales. No hay una clara puntuación que los diferencie y esto en un principio puede desconcertar un poco. Pero si se ha leído a Saramago, entonces no habrá problemas. Son libros relativamente cortos, de fácil y rápida lectura, y eso sí, bastante entretenidos.

Ahora mismo tengo en mis manos La vida misma, de Paco Taibo II, que si bien no esta resultando estupenda, es bastante entretenida y me ha hecho reir; ese Paco Taibo sí que es ameno.
¡Ah!, y vienen como 16 libros más en camino, y casi todos de género negro latinoamericano. Así que tendré bastante material en las siguientes semanas.

A leer más y mejor.

lunes, 25 de junio de 2012

Memorial del convento



Memorial del convento, novena obra que leo de Saramago, resultó no tener final feliz, pero sí muy conmovedor. Esta novela es, en teoría, una historia de amor. Pero si ese es el caso, me quedo con Todos los nombres que es mucho más evocadora y profunda. Pero el libro del que vengo hablando, Memorial del convento, narra las peripecias por las que tiene que pasar el pueblo portugués para llevar a cabo una promesa de construcción del más grande convento del mundo. Promesa hecha por el rey y de la que solo fue participe mediante la concepción de la empresa, así, sin más, sin levantar un solo ladrillo.  La novela también cuenta de una passarola llena de voluntades, de un hombre y una mujer que ayudaron a construirla, de un músico extranjero que toca el clavicordio y que en determinado momento sus notas ayudan a sanar a la mujer que por algún extraño mal cae enferma; asimismo,  se habla de un cura loco que quería volar y que voló; se narran las injusticias que sufren los pobres;  contrasta la mucha pompa y riqueza de la realeza, con la miseria y podredumbre en que vive el resto del país.  
Diría yo, que es una obra de muchas cosas y de ninguna. No puedo decir que no me gustó porque realmente sí me gustó, un poco, quizá.  Pero en fin, a Saramago hay que leerlo, siempre se aprende algo a pesar de sus constantes agravios contra Dios, allá él.
A leer más  y mejor.

jueves, 21 de junio de 2012

Los mejores cuentos policiacos de Manuel Peyrou



Y como sigo con la temática del género negro, anoche terminé de leer Los mejores cuentos policiacos de Manuel Peyrou. La antología incluye, además de una introducción al autor y su obra, 10 cuentos. De los 10, cinco me parecieron muy buenos: La espada dormida, Julieta y el Mago, La Delfina, El matador y El árbol de Judas; de hecho, los dos primeros ya los había leído en otras antologías.

Peyrou con un lenguaje sencillo propone, al principio o durante la trama de libro y un poco a la manera inglesa, un enigma y al final del relato ofrece la resolución de este. Por supuesto, que el desenlace siempre es inesperado y solventado con una muy buena lógica. La verdad que me ha gustado Peyrou, bien por él y sus relatos, y bien por mí :).

A leer más y mejor.

viernes, 15 de junio de 2012

Héctor Belascoarán Shyne

Parece mentira que tenga casi 3 meses sin escribir en este intento de blog. Cada vez que me hago el compromiso de publicar algo semanalmente, por x o y, fallo. Y es que eso de ser disciplinado no se me da muy bien, la verdad. En fin, aprovecharé está subida de ánimo y hablaré un poco de un par de lecturas que hace poco terminé. Se trata de Días de Combate y Cosa Fácil, los primeros dos libros de la saga del detective mexicano Héctor Belascoarán Shyne, creación de Paco Taibo II.

El género negro me resulta particularmente interesante. A veces por el misterio del crimen y su resolución; otras, por el suspenso de la trama; pero pocas veces me resulta entrañable el personaje. Y tal ha sido el caso de Belascoarán Shyne.

Al parecer la saga completa del detective mexicano consta de diez libros, que en este momento ignoro si los leeré todos o no, pero al menos los dos primeros me engancharon y resultaron bastante entretenidos. En la serie de Belascoarán, Paco Taibo II rompe el típico estereotipo de detective intuitivo, sagaz y metódico,  por el de un tipo que obtuvo su certificado de detective por correspondencia, que lleva sus anotaciones en un viejo periódico que sirve de libreta de apuntes comunitaria (el detective comparte su oficina primero con un plomero; luego, con un experto en drenaje profundo y un tapicero), que casi no duerme, y que, eso sí, resulta muy humano. Belascoarán Shyne no sabe a ciencia cierta por qué es que decide dejar su carrera como ingeniero para dedicarse a resolver misterios. Y quizá ese factor de incertidumbre es lo que lo motiva a buscar el porqué de lo que hace.

En el primer libro, Días de combate, Paco Taibo introduce a un detective poco convencional. Lo sitúa en la Ciudad de México, relata un poco su historia y da a conocer a algunos de los personajes que continuarán en la saga. En este primer libro el detective se da a la tarea de cazar a un estrangulador que anda por ahí asesinando mujeres. El crimen y su resolución son menos interesantes que el surgimiento de Belascoarán como detective, pero aun y con eso es un libro bastante entretenido y legible.

En Cosa fácil, el segundo libro de la saga, Belascoarán deberá resolver tres problemas simultáneamente: la búsqueda  de un personaje histórico que se creía estaba muerto,  el asesinato de  ejecutivo de una fábrica que está siendo amenazada por una huelga, y, por último, el supuesto rapto de la hija de una meretriz.  Aquí Paco Taibo añade un par de personajes más a la ya concurrida oficina del detective, y con ello un poco de buen humor.

Por último, quiero añadir que el estilo del autor es bastante bueno. A lo largo de la historia el personaje central reflexiona de manera interesante sobre varios asuntos que a él le atañen, pero lo hace de tal forma que no se pierde el hilo de la historia, sino más bien aporta a esta.

Ahí está, pues, un poco de Belascoarán Shyne, lecturas totalmente recomendables para quién se apunte.

A leer más y mejor.


Never let me go

Curiosamente, Never let me go es el título de una película de Fox Searchlight que salió hace unos meses (por cierto muy buena) , pero también así se titula mi canción favorita de Bill Evans. En mi opinión ambas son excelentes, pero es de la melodía de Evans de la que quiero hablar o, más bien, escribir.

Prevengo que mis conocimientos musicales son mas bien pobres, por lo que no pretendo dilucidar sobre las razones técnicas que hacen de Never let me go una excelente canción. Esto es más bien un intento de presentar esta pieza de 14 y pico de minutos de duración y que es, en mi opinión, una de las mejores interpretaciones de jazz en el piano.

Si de un escrito se dice que las primeras lineas son fundamentales para atrapar al lector, de la canción de Evans (transportando el argumento al plano musical) no se podría decir otra cosa que eso, que desde sus primeros acordes cautiva al oyente.

El comienzo de la pieza es lento,
dramático, evocador. Conforme la ejecución avanza, Evans va urdiendo una historia armoniosa ora lenta, ora vertiginosa para luego continuar con una serie de escalas que explotan en imágenes de sonido vivo, colorido, y bien pensado. A poco más de la mitad, el ritmo parece disminuir, pero más bien es un respiro para lo que luego ha de venir: la argumentación central de la pieza. Y es justamente aquí cuando se revela la genialidad de Evans, que pasa de lo simple a lo complejo con un simple movimiento, que juega subiendo y bajando la intensidad de la ejecución a voluntad con un dominio magistral del piano. El final no podría ser mejor: es un colofón melancólico que viene a cerrar de manera extraordinaria la aventura musical que, en cuanto termina, se querra volver a tocar de inmediato.


He aquí la canción:


Never Let Me Go by Bill Evans on Grooveshark

viernes, 23 de marzo de 2012

Los cuidados de un jardín



Ya que hasta hace poco nunca había sabido lo que era cuidar un jardín, este texto no pretende ser una guía de cómo se debe cuidar
uno. Más bien (ahora que sé el trabajo que conlleva), es como una leve vislumbre informal de algunas de las cosas que implica la jardinería. Puedo decir que no es cosa fácil, pero de alguna forma el esfuerzo invertido es gratificante.

De niño algunas veces ayudé a mi abuelo (a él debo mis precarios conocimientos del uso del serrucho) a podar el césped o a cortar alguna rama; inclusive me tocó desherbar algún terreno. Mas siempre fue algo mínimo y que hacía muy de vez en cuando; nunca fue una tarea que tuviera a mi cargo de manera constante. Y tal vez por eso, no lo consideraba como trabajo y era más bien como una diversión. Pero desde hace un par de meses las cosas han cambiado. Ahora vivo en una casa con jardín que necesita constantes cuidados para verse bien.

En un principio pensé que sería cuestión de cortar el césped unas dos veces al mes y listo. Pero lo que no sabía es que el clima californiano favorece el crecimiento de toda clase de fauna. Y si esto es aquí, en cualquier otro sitio puede pasar igual. Así que tuve que multiplicar por dos la frecuencia de las podadas. Ah, y además están las flores y los árboles que exigen su cuota de atención. Y ni qué decir de la maleza que crece por todos lados y que es necesario arrancar constantemente, o de las plantas del vecino que a pesar de la malla se las ingenian para invadir. ¡Yo las maldigo!

Definitivamente cuando me mudé no estaba preparado para enfrentar el trabajo que implica mantener un jardín. Claro, siempre está la opción de contratar un jardinero, pero eso significa gastar dinero que, para ser sincero, preferiría emplear de otra forma. Así que el trabajo mayormente ha recaído sobre mí.

Por lo tanto, para poder hacer frente a la tarea que indefectiblemente semana a semana me espera, he tenido que ir haciéndome poco a poco con herramientas. Ahora los guantes, la pala, el pico, la cuchara, las tijeras y el rastrillo son mis aliados en la batalla dominical. A veces salimos bien librados; otras, el sol y los elementos nos derrotan. Pero sea como fuere, al final de la jornada, encuentro que por alguna razón, quizá por la consecución de haber realizado una mejora que a simple vista se puede apreciar, experimento una sensación agradable, confortante.

Esto de la jardinería no va a ser fácil ni espero que lo sea, pero estoy seguro de que con el tiempo aprenderé alguno que otro truco. Y así, cuando llegue la hora de la calzarme los guantes y tomar el rastrillo, la balanza se nivelará cada vez más a mi favor.

lunes, 19 de marzo de 2012

Sueños atrapados o la historia de alguien más

Sueños atrapados o la historia de alguien más


Hoy decidí salir después de las doce de la noche. En cuanto desperté esta mañana vino a mí la idea de eliminar mi habitual recorrido nocturno, lo que significaría quedarme en casa una hora más. El porqué de esta decisión aun no lo sé. Quizá simplemente quería evitar mi acostumbrado trayecto; quizá el acto de retrasar mi salida se derive de que hace poco más de dos meses que falleció papá y hasta ahora he comenzado a extrañarlo. Quiero suponer que estando un poco más en casa puedo ayudarme a pensar en él.

No creo preciso atribuir el termino negación a este reaccionar retardado que he tenido ante la muerte de mi padre. Más bien, creo que estaba tan habituada a ver su figura pausada recorriendo las habitaciones de casa en busca de no sé qué cosa, o a contemplarlo sentado por las tardes mientras se deleitaba viendo una puesta de sol, o a estudiar sus manos trabajando con fervor en sus plantas y flores sembradas en improvisados tiestos que mantenía en la azotea, que simplemente era como si estuviera aquí. Pero ahora me he dado cuenta de que ya no hay manos que escarden macetas ni ojos que contemplen atardeceres desde esa mecedora que ha ido guardando polvo ni pasos que caminen con inútil afán.

Aun me quedan 15 minutos antes de salir a cubrir mi turno en la fábrica y de alguna forma creo que estoy cumpliendo mi propósito de pensar en papá. Es lo menos que puedo hacer por quien siempre me apoyó en todo. Fue él quien me motivó a tomar el empleo de guardia de seguridad en al fábrica. Quizá previó que aunque mi aspecto grotesco y mi figura desmesurada no fueran atractivos para el dueño, ello no evitaría mi contratación, pues mi trabajo sería nocturno, y a nadie ofendería con mi repulsiva presencia. Por lo menos allí estaría a salvo de cualquier grosería; y, aún, más importante, que tendría una manera de ganarme la vida. El trabajo no me incomoda en lo más mínimo, sino por el contrario, me es de lo más fácil, perfecto para mí. A nadie se le ocurriría ir a meterse a un edificio escondido en un barrio sórdido y casi olvidado. Y en todo caso, estoy segura que el perro enorme que trajo el dueño disuadiría cualquier intento de intrusión.

Es cierto que en la fábrica las noches discurren lentas, y que en un principio el sueño me vencía, pero todo eso lo he superado. Cada día perfecciono más y más mi vigilia. Y dado que la fábrica no es muy grande, logró hacer las rondas en poco tiempo. Luego, me siento en la caseta de guardia donde me aplico de lleno a leer cuentos fantásticos o novelas policiacas, mis géneros favoritos. En ocasiones, tal parece que el barrio y la fábrica se asociaran tácitamente para hundirlo todo en un mutismo que me da oportunidad de sumergirme por completo en mis lecturas. Cuando eso sucede, logro una concentración total de forma que yo soy un uno más de los personajes de las obras que leo y sus circunstancias son las mías: yo soy aquella mujer que urde un crimen perfecto para vengar a su padre, aquel espía que necesita comunicar un mensaje y encuentra la forma de hacerlo asesinando, aquel hombre que se enamora de una desconocida por haber leído su certificado de nacimiento.

Mi pasión por los libros se la debo a papá. A él, que siempre fue un soñador y que a través de sus historias y cuentos me hizo soñar sus sueños. A él, que luego me enseñó que leyendo yo sería capaz de crear mis propias fantasías y que podía guardarlas como intimidades en un pequeño bargueño imaginario hecho a la medida de mi memoria. Y he descubierto que cada vez más puedo echar a andar a mi desaforada imaginación. Porque cuando salgo por la noche para ir a la fábrica, y con parsimonia hago mi habitual recorrido por esas calles a media luz, veo enamorados trenzados en besos que sobrepasan los límites de la decencia, o escucho alguna criatura nocturna elevar lamentos, puedo crear eventos o variaciones de un evento, y entonces me sé dueña y creadora de mis historias. Lo único y cierto que quizá yo posea.

Mamá ya duerme o finge dormir. Me despido de mi bargueño real donde guardo mis pequeños tesoros femeninos. Adornos que nunca me permitiría usar por ser cómo soy. Aunque, tal vez, algún día me tome el atrevimiento de llevar un moño discreto o una pulserita. Pero en cuanto lo pienso, desecho de mi mente esas posibilidades, que por ser tangibles, me son abominables. Decido, por fin, tomar la ruta más rápida para llegar a la fábrica. En menos de diez minutos me presentaré para cubrir mi turno. Daré mi ronda; luego, me sumergiré a soñar en las páginas de algún libro.

Mientras camino, la oscuridad absorbe el ruido de mis pisadas. Un vientecillo frío surge de pronto para acariciar mi rostro, como un consuelo premeditado. Excepto por mí, no hay nadie en las calles. Avanzo sin prisas, nunca he sabido tener prisa, y pienso en cómo serán las cosas de ahora en adelante, sin papá, sin su consejo y su protección. Y a medida que reflexiono en ello voy comprendiendo que tal vez ya esté lista para vivir sin él; tal vez, solo tal vez.

Al doblar la esquina luces rojas y azules que centellan por doquier me sacan de mis cavilaciones; veo agentes de policía yendo de aquí para allá; me aproximo al portón de la entrada y un oficial me de tiene; me identifico, le hago saber que yo trabajo allí, pero dice que no, que por hoy no. Se ha cometido un crimen. Alguien, tal vez una obrera, ultimo al dueño de la fábrica. La fantasía se impuso sobre la realidad. Mis sueños, mi certezas quedarán atrapados en los libros que deje sobre el escritorio dentro de la caseta de guardia.